Entrega del I Premio Nacional a las Tradiciones Taurinas Populares

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El sábado 22 de abril de 2017 queda ya como fecha señalada para todos los clubes y peñas que conforman la Federación Taurina de Navarra. La entrega del I Premio Nacional a las Tradiciones Taurinas Populares concedido por la Unión de Federaciones Taurinas de Aficionados de España al Encierro de Pamplona recogido por la Casa de Misericordia como propietaria del evento que celebra cada año junto con el Ayuntamiento de la ciudad ha sido todo un éxito.

Hacia las 10 de la mañana, convocados en el corral de Santo Domingo, el personal invitado al acto fuimos juntándonos entre cruces de manos, abrazos y saludos. En represensación de todos los colectivos homenajeados en el día, empezando como no por la Santa Casa, pastores, dobladores, carpinteros, limpieza, servicios médicos, corredores, policías, prensa… se entremezclaron con representantes de todos los clubes y peñas que conformamos la federación, su junta rectora con Patxi Garbayo a la cabeza del evento como organizadores, y por supuesto, Jorge Fajardo presidente de la UFTAE. De allí, y recorriendo los pasos del encierro, eso sí, a ritmo lento, llegamos hasta la Monumental pamplonesa. Allí, todo fue una sorpresa.

Empezamos en dos grupos una visita al recorrido de la plaza que ha preparado la Meca para dar a conocer a todo el mundo. Y lo cierto es que es espectacular. Va a ser ‘un pelotazo’ para todo el personal que nos visita, que viene cualquier día del año a la ciudad, y que, aunque algunos no se quieran enterar, no van a ver lechugas a la huerta de la Magdalena, que también podría ser de interés, sino que bajan Santo Domingo, tocan las tablas que Aldaz tiene colocadas todo el año, entran en la Corrales de Santo Domingo, se hacen fotos, suben a la hornacina donde el San Fermín de plástico, de pega, hace las delicias de todos. Suben al Ayuntamiento, donde alucinan con la pequeña plaza consistorial que todos creen ser mayor por la tele un 6 de julio por la mañana. Y por supuesto, otra foto frente al hermoso frontispicio de la casa de la ciudad. Siguen por Mercaderes, y miran Chapitela, dudando por donde seguir en busca de La Estafeta. Allí, allí es la curva donde se caen los toros, escuchas en todos los idiomas cuando pasas junto a ellos. Y miran sorprendidos el increíble desnivel de la calle de la Estafeta, que en la tele parece plana. Y suben esa famosa mundialmente y salen a la apertura de Telefónica y ven la plaza. Y se llegan hasta el callejón donde siguen las fotos entre sorpresas por la caída que hay hasta la entrada a la arena. Cuántas veces les vemos llegarse a empujar el portón rojo como si milagrosamente se fuera a abrir, y girarse a consolarse con hacerse una foto con el amigo Hemingway. 

Ahora, cuando lleguen y se apunten a los recorridos, ahora es cuando de verdad van a salir dando botes de la plaza. Y por eso, no sólo a cualquiera que pueda leer esto, sino a todas las personas que Vdes. conozcan, que no se pierdan esta visita. Furor es palabra pobre para designar lo que va a representar este viaje.

Con la boca abierta, y el rostro emocionado, Jorge Fajardo flotaba por el coso. Patxi, esto es increíble. Y eso que eran las 11,30 y quedaba todo un día por delante. Y en verdad, no era el único. El sol calentaba fuerte cuando dio comienzo el acto central. Con un Aurresku, se dio la bienvenida a todos los invitados, y a algún que otro firma que siempre se auto invitan, y comenzó el presentador dando paso al breve, conciso y atinado discurso de Patxi Garbayo. Tras él Jorge Fajardo, comentó cómo surgió el premio, y porqué teníamos que estar allí todos y no en ningún otro lugar. Por fin, fue José María Marco como presidente de la comisión de la Casa, quien habló de cultura y respeto, de lo que significa el encierro y debe ser el respeto a cualquier acto que emocione, congregue y mueva a mucha gente aunque no nos guste lo que debe mantenerse. Tras las breves alocuciones la foto del día, la entrega del hermoso premio, obra del escultor valenciano Raúl Hernández Bonaviña. Tras ello, entrega de pañuelos especiales sobre el día a todos los colectivos que intervienen en el encierro. Rastrojo por los pastores, Sergio Sánchez y Francisco Marco por los dobladores, Aldaz por los carpinteros, Peio Jiménez de DYA, Hidalgo por los médicos, Jesús Campo por el grupo especial de los forales, un representante cuyo nombre no recuerdo de la Policía Local, Adrián Domínguez  por los ganaderos navarros, Javier Solano en representación de los que largamos a voz o tinta, Florentino Gallego de la banda del maestro Bravo que ameniza la espera cada matinal en el coso, Luis Ugalde de FCC encargados de la limpieza, Eguíluz y Gutiérrez como veterano y joven corredor fueron desfilando sobre el escenario. Y a todos los invitados al final se nos repartió un pañuelo antes de escuchar la ‘jotica’ del encierro y pasar a un lunch preparado en el patio de caballos, donde el jamón al corte fue la estrella del momento.

Siguió el día con una comida de hermandad en el Club Taurino de Pamplona, sede de la Federación, y por ello de la UFTAE en nuestra tierra, donde casi todos los clubes y asociaciones estuvimos representados, e invitamos, cómo no, a los premiados. Charla, brindis, que en buen ambiente continuaron a los postres con la entrega de obsequios a los premiados, al presidente de la UFTAE, a nuestro Club Taurino y a El Encaste por la organización del día, y por fin, a los impulsores y creadores de la Federación, Josetxo Gimeno, Juan Martín Muro, Luis Fernández y Luis Javier Crespo.

Tras el café, con la copa en mano, todos quedamos más que de acuerdo en que debemos seguir trabajando todos juntos. De Tudela a Sangüesa, de Mendavia a Tafalla, de Arguedas a Estella, de Pamplona a Lodosa y a Peralta y a San Adrián y…a toda nuestra tierra, ahora más que nunca, debemos ser una piña para enfrentarnos a los retos que nos llegan, tanto seguir vigilantes con los internos, como la guerra abierta que tenemos declarada desde fuera. Y es momento de elegir el bando y ponerse a trabajar.