Tras el comunicado emitido esta mañana desde nuestro Club Taurino de la vieja Iruña sobre el ataque violento a nuestra sociedad llega el momento de aclarar determinadas
cuestiones.
El movimiento animalista que se jacta de haber cometido estas tropelías como otras realizadas ya este verano contra mobiliario de la ciudad o de la Casa de Misericordia cree
sentirse seguro e impune por semejantes actos, como si estuvieran protegidos por un ente superior o una razón mayor.
Que la jactancia de sus hechos con sus reivindicaciones no merecen darles pábulo ni frase alguna, pero es que callar no puede ser. La libertad de las personas vuelve a ser atacada una vez más, y el Club Taurino de Pamplona, y sus socios no pueden ser vejados y menospreciados en sus aficiones y pasiones.
Que por supuesto, los seguros no tienen la culpa de tener que pagar destrozos de personas que ni conocen ni saben nada de animales. Posiblemente todos sean asesinos de todo tipo de animales, tal y como nos llaman a nosotros. Lo que pasa es que el verdugo, que es lo que son, siempre decide lo que es bueno y malo.
Todas estas actitudes liberadoras y libertarias de estos infames recuerdan a muchas otras en la historia. Sin duda, los que financian a esta gente, todos ellos dueños de grandes
petroleras mata mares y demás gigantes que dominan el hambre en el mundo, permitiendo la muerte del humano para hacer del no humano, perro y gato claro está, más humanos que los propios, no terminan de darse cuenta que sus cachorros son los mismos camisas pardas que pintaban y destrozaban los negocios y garitos de judíos, liberales,
socialistas y comunistas de la Alemania nazi.
Y es que son eso, simplemente nazis. Y contra esta barbarie de la peor calaña hay que responde con contundencia, exigiendo a las autoridades que persigan, detengan y juzguen a estos neo fascistas que se creen por encima del resto de personas que formamos parte de esta ciudad, de este país, de este mundo, de esta sociedad, que quieren convertir en suciedad.
No podrán con nosotros. Somos más. Y les daremos con la ley en la mano hasta acabar con esta gentuza.
Y por otro lado, nuestro agradecimiento a los miles de mensajes, a las cientos y cientos de personas que nos han mostrado su solidaridad y su respeto, sean o no aficionados a la Tauromaquia. Siempre hay buena gente, y mala gente. En todos los sitios. Y desde el Club gracias a todas las buenas personas que quedan en el mundo, y que unos pocos
quieren doblegar
