BURBUJAS DE LA MEMORIA. FERIA 2025

BURBUJAS DE LA MEMORIA. FERIA 2025

A Jorge Rubio, in memoriam.

En el maravilloso conglomerado de la fiesta de San Fermín, las grandes tradiciones sociales están cosidas con las pequeñas tradiciones individuales de cada feligrés sanferminero. Una tradición recién nacida entre la juventud actual es la aglomeración virtual que se produce en la Red el día en el que la Santa Casa anuncia la apertura de su taquilla web. Toda cuadrilla de amigos que se precie quiere sus entradas para ir un día a los toros a Sol y , el día señalado, los móviles juveniles echan humo hasta que llega la buena noticia: ¡Tenemos entradas!

Y llegó el siempre deslumbrante 7 de julio. Este año llegó tras la justa negativa de la presidencia a conceder la segunda oreja al novillero Aarón Palacio —el tiempo siempre da la razón al que la tiene— y tras los máximos trofeos de Guillermo Hermoso de Mendoza. En el día del Patrón, la terna de figurones anunciada, no pudo bajo la lluvia con unos fuente ymbros que no se movieron con la nobleza que acostumbran. Frente a los enrazados y broncos bureles gaditanos que corrieron el primer encierro de San Fermín 2025, Luque sacó notable justo, Perera aprobó con suficiente y Talavante no marcó más que un cinco raspado. La burbuja sanferminera de la tarde fue la rasmia torera de Luque en el sexto, bajo la melodía de “La gitana loca” y con el público entusiasmado. El fuente ymbro Previsor rasgó la taleguilla del matador sevillano durante sus naturales desnaturalizados, sin permitirle la estocada con el vulgar truco de cegar con la muleta. Hay festejos en los que los toros son arrastrados con las orejas puestas porque son los que han ganado.

Cebada Gago es una ganadería de Pamplona con mayúsculas y es una alegría contemplar que la mayor parte de ellos embistan con casta, como así aconteció el 8 de julio. El enorme Pepe Moral devolvió la oportunidad dada con el torerísimo error de jugarse el físico con una tauromaquia temeraria que no es la suya. La burbuja frustrada es que San Fermín le mandó el premio Carriquiri y , si el maestro sevillano hubiera sido él mismo, le hubiera cortado las dos orejas a Lioso, toro ensabanado alunarado, mosqueado, bocinegro, botinero y con pelos rojos en bálano y cola (cárdeno claro para los amigos), cebada gago que Patxi Arrizabalaga ya nos lo había expuesto fotográficamente en nuestra revista. Cual reina Pasifae, la hermosa capa del animal cautivó a Pamplona más que su comportamiento, pues lo que observamos es que tras una dura primera vara trasera, Pepe ordenó levantarle la vara en la segunda entrada. Respecto al histórico Ferrera, el del capote verde salió airoso del examen crepuscular que le planteó la Santa Casa con los temidos cebadas. Ellos dirán. El simpático y serio Román naufragó esta feria nada más zarpar, habiéndoselas con los toros de menor juego de la tarde.  El valenciano echará de menos el premio a la mejor estocada que ganó con todo merecimiento el año pasado.

El día 9 fue el cartelón de toreros de estos sanfermines y mucho podría escribirse de este festejo. Bastará apuntar que ningún aficionado serio esperaba una tarde épica y que el juego doméstico ofrecido por el material del novel Álvaro Núñez cumplió su papel. La rivalidad entre los dos grandes vestidos de luces empezó en el patio de caballos y Morante salió el primero dando un salto a la arena, como queriendo dejar de sentir la presencia de Roca tan cercana. El genio de la Puebla sabía que jugaba en territorio roquista y que aquí no le bastaba con operaciones de su eficaz equipo de marketing para salir a hombros. El maestro cigarrero sabía que tenía que tener una buena actuación y la tuvo, dejándonos a nosotros la burbuja histórica de dibujar pinceladas gallistas, mientras sus fieles celebraban su gran primera estocada e imaginaban que la segunda también lo había sido. El duende de Morante parece poder llegar a inutilizar los toros del adversario y el rey tuvo imposible el triunfo con enemigos que se le derrumbaban solos. Roca Rey está en una fase crítica de su brillante carrera como matador de toros y ni él mismo conoce su futuro. Si el maestro limeño se hubiera acartelado con los escolares, sus problemas en la arena habrían sido otros. El maestro Rufo, inteligente representante de la pomposa y huera tauromaquia contemporánea, tuvo el mérito de no dejarse avasallar por el único núñez enrazado que salió al ruedo y tuvo la suerte de que su estocada trasera fuera fulminante, compartiendo con Morante de la Puebla una Puerta del Encierro popular carente de gloria alguna. Nos temimos al final, tras el incidente en Sol, que la guardia pretoriana morantista sostuviese que su ídolo templa peinetas con mucho arte pero, afortunadamente, corrió el velo sanferminero sobre el bochorno.

La Santa Casa planteó un duelo al sol en San Fermín entre los dos toreros más trascendentes del panorama actual de la fiesta de los toros. Morante noqueó a Roca en una de sus plazas de cabecera y la victoria vale doble. La foto de Miguel Ángel Martínez muestra tanto la figura gallista del genio de la Puebla como un trapío insuficiente para la Feria del Toro. Hay puertas grandes sin gloria verdadera, como la del 9 de julio de 2025.

 

Los victorianos del 10 de julio tuvieron casta pero adolecieron de fuerzas para dar juego a la poderosa terna anunciada. Castella mantuvo tanto una correcta actitud en el ruedo como el mismo color gris de sus últimas actuaciones en Pamplona, con una suerte que le sigue siendo esquiva. La cuestión es que la piedra angular del triunfo de un torero es la estocada y no la confianza en el golpe de viento que haga caer la moneda de cara. De Justo empleó bien sus telas, navegó con buen viento, estoqueó mediocre y la moneda le cayó de cara. El tercero de la tarde fue Borja Jiménez, torero que se hace querer porque suple sus límites en técnica con valentía y nunca deja de intentarlo; con él tuvimos nuestra burbuja de admiración al verlo firme y sin paso atrás ante los tornillazos del furibundo tercer victoriano Empanado. El torero no consiguió su objetivo del triunfo material pero nosotros sí el nuestro de no volverlo a ver salir de nuestra plaza por la enfermería.

Los jandillas, toros hoy inseparables de la Feria del Toro, corrieron el encierro del 11 sin incidencias graves y la mayoría cumplieron en la arena de la verdad. Juan Ortega desplegó sin complejos su finura y elegancia sevillana, dominando con su capote, chocando con la muleta y fracasando con su espada frente a toros de Pamplona, tan grandes y tan diferentes de los de su terruño natal. El segundo hispalense del día, Aguado, nos elaboró la burbuja artística de San Fermín 2025 con Histórico, obra de muleta en la que muchos vieron el natural que soñaron el año pasado. La faena de la feria quedó inconclusa porque el maestro del Guadalquivir está acostumbrado a torear animalillos moribundos tras la cuarta tanda, mientras que el jandilla sanferminero no le paraba de embestir con carburante marca ex aequo Carriquiri y, para cuando cogió la espada, había perdido ya toda seguridad en sí mismo.  No fue casualidad que Aguado tomara la misma decisión que Moral el día 8 con Lioso, cual fue ordenar al piquero levantar la vara en la segunda entrada al caballo. Si ambos hubieran ordenado varias varas pero bien puestas a sus enemigos, posiblemente habrían obtenido el triunfo que se les fue de las manos. El monarca Roca quedó sin orejas desplegando argumentos muy parecidos a sus habituales tardes de salida a hombros de pasadas ferias. El peruano fio su suerte a ganar en Pamplona exponiendo la mínima expresión y perdió lo máximo. El esportón vacío y los silbidos que oyó en Pamplona al retirarse, serán elementos de reflexión para el número uno del escalafón a fecha actual. El rey es un gran estoqueador y sabe lo que significa esta suerte y también sabe que el descabello se ha convertido en su talón de Aquiles.

Los escolares que salieron de Santo Domingo volvieron a recordar a todo el mundo que los auténticos toros bravos de lidia son animales muy peligrosos y que los toreros que se enfrentan a ellos son unos hombres muy valientes. También volvieron a recordar —a quien le interese analizar con seriedad el encierro de Pamplona de hoy— que la tragedia pende siempre de un hilo muy fino en esta carrera convertida en fenómeno universal. El 12 de julio de 2025 “no pasó nada” donde podía haber habido dos muertes al unísono, cuando dos escolares al pisar la arena se orientaron a los laterales de la plaza en vez de seguir a la manada. 

Estas fotos recogidas en la red , cuyo autor desconocemos, muestran la frontera de la tragedia en el encierro de los escolares.

 

La angustia que se vivió a la mañana en la plaza con dos escolares sueltos se vivió en el festejo con las cogidas de Rafaelillo y Juan de Castilla, ambas diferentes en causas y consecuencias con el denominador común de la inconsciencia del torero. La burbuja que nos queda en la memoria es ambivalente porque la exposición descontrolada a la fiereza del toro no es tauromaquia. Una vez más, el alma torera de Rafaelillo explotó en Pamplona bajo la protección de San Fermín y volverá sano y salvo. El honrado Fernando Robleño dio la última lección en Pamplona de maestro en tauromaquia —vestido de luces— ante dos peligrosos escolares, sin que el gran público advirtiera el pitón derecho asesino de su primero ni el sentido desparramado por su segundo; gracias a Dios que aquellos dos le tocaron a él. Juan de Castilla hizo el paseíllo con la mentalidad del protagonista del ¡O llevarás luto por mí..! y la valoración de su suerte depende del cristal con el que se la mire. Nuestro parecer del extraño sexto toro es que desarrolló condición de burriciego desde el encuentro con el caballo, lo cual puede explicarse por una hipermetropía congestiva adquirida durante la lidia. La Colombia taurina necesita héroes que defiendan su estandarte y Juan de Castilla lo es, pero el ejercicio del arrojo suicida no es el camino.

El día 13, tanto los palmosillas como sus matadores estuvieron a la altura de la Feria del Toro, ofreciendo un festejo completo y complejo. Fortes es un torero superlativo alejado de toda vulgaridad y no defraudó a nadie en su retorno. Observamos que mantiene su genética temeraria dando manoletinas finales a un toro que se le había venido arriba, lo que le pudo costar una nueva cornada entrando a matar en ese cuello que tanto gusta a los pitones. Adrián demostró su torería en la plaza pero debe tener claro que la segunda oreja de Pamplona se la regaló un presidente imberbe. Ginés se está convirtiendo, poco a poco, en uno de los matadores más poderosos del escalafón, pero su corte clásico no es comprendido por nuestra masa sombría. La burbuja del día fue melancólica ante el resultado final puesto que no hubo méritos ante toros que defendieron su vida para una justa apertura de la Puerta del Encierro. La gloria de la tauromaquia debe estar tamizada por la verdad y este festejo debió concluir con una ovación en la salida a pie para los tres valerosos toreros. En los locos años veinte no se admite más reconocimiento que la pañolería y eso no es así.

La decepción final no fue solo la casta miura sino también el trapío desencajonado en el Gas. Aunque en Zahariche hayan ya tocado fondo y no se descienda más, es un hecho imparable que el festejo torista que ilusiona en la actual etapa de la Feria del Toro no es el suyo sino el de Escolar, premio oficial 2025. Escribano salió derrotado aunque lo atribuimos más al escaso juego de sus toros que a sus formas en el ruedo. El repetido estándar del sevillano quedó en evidencia con el sentido del cuarto miura Choricero, el cual acabó expulsando del ruedo a todos los coletudos en su tercio de banderillas. El entrañable Damián Castaño dio de sí todo lo que tiene y la burbuja inolvidable de la tarde fue la lagartijera que le endosó al segundo Embajador que lo derrumbó, tal y como dejó establecido el Califa. Nos quedamos solos en el tendido pidiendo la oreja al bueno de Castaño, a quien le tocó torear al miura más difícil en miura del encierro. Colombo avanza año a año en su objetivo de ser torero de Pamplona y nosotros mantenemos año a año la misma visión sobre la pobreza de su tauromaquia, si bien lo cierto es que conecta a la plaza con la arena y la pone en pie. La señora presidente del 14 demostró la sabiduría de la rectificación y la bronca final a la presidencia fue el sonido del equilibrio en el resultado del festejo. La Feria 2025 ha mostrado a unas presidencias sujetadas en la senda correcta. Que así sea.

La Feria del Toro registró un lleno hasta la bandera todas sus tardes. En la plaza de toros de Pamplona puede elaborarse un gran ensayo antropológico de nuestra sociedad actual. Foto : Miguel Ángel Martínez

 

Pese a quien pese y cuando el gran calendario ya ha marcado el primer cuarto del siglo XXI, las nuevas generaciones pamplonesas —adoctrinadas en el animalismo— mantienen la tradición de convertir a la plaza en una fiesta cada tarde de San Fermín. En la antigüedad primero fue el Santo y después fueron los toros y sin Santo no hay fiesta de toros y sin toros no hay fiesta de San Fermín. Y muchos jóvenes de hoy, a quienes no importa lo antiguo, tienen claro que quieren la fiesta heredada de San Fermín.  Y de esos muchos jóvenes, unos pocos seleccionados serán los aficionados del futuro.

La alegría juvenil y la alegría de los maduros que rejuvenecen en San Fermín no cesó en ningún momento de la Feria del Toro 2025 y eso no es ninguna degeneración de la tauromaquia porque los toros nacieron como una fiesta, han evolucionado como una fiesta y, hoy en día, los seguimos viviendo como una fiesta. La Fiesta. La nuestra.

¡Viva San Fermín!

 

Carlos Chérrez.

 

Fotos: Miguel Ángel Martínez. 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies