BURBUJAS DE LA MEMORIA. FERIA 2026

El 6 de julio de 2026, el Sol se puso un pañuelo rojo entre sus anillos para bailar apasionadamente el Vals de Astrain, danza de calor que acompañaría incansablemente a Pamplona durante todos sus Sanfermines.

En esta última Feria del Toro podría haberse hecho una tesis doctoral en veterinaria acerca de la posible influencia de una vacunación obligatoria y de las elevadas temperaturas en el comportamiento de los astados en el ruedo. La cualidad de bravura de un toro de lidia es una condición genética interna e individual de cada animal, pero la dimensión del juego condicionado por la fuerza y movilidad en el ruedo podría verse afectada ¿Estos factores justifican la flojedad global ganadera de la feria? La tauromaquia es propia de los veranos ibéricos y está tamizada por el avance de los siglos, sin que nunca se haya considerado a la temperatura un factor esencial en el comportamiento de los toros. Quien sabe…

El comportamiento de un toro en el ruedo está sujeto a múltiples factores. El gran Gregorio Corrochano ya escribió que un festejo de toros tiene tantos matices que es imposible conocer todos. Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

El 7 de julio de 2026, día de nuestro patrón San Fermín, puede ser el fin de toda una época para la ganadería Fuente Ymbro, habiendo su creador, dueño y señor firmado su retirada y venta del campo bravo. El fracaso fuenteymbro en la arena abrasada por el sol fue más de fuerza que de casta y no debe romper la gran burbuja de recuerdos tejidos en nuestra plaza. El jabonero cuarto pudo cambiar todo, ya que mostró gran condición en los capotes de recibo para los pocos que lo estaban examinando, pero fue descoyuntado en el romaneo que dio al caballo con una pica clavada en su lomo. Luque volvió a quedarse sin suerte ni triunfo en Pamplona so pena de su poderoso manejo de las telas, así como persevera en no ordenar adecuados tercios de varas ni en pergeñar buenas suertes de matar. El maestro sevillano mostró también su cara pendenciera, intentando quebrarle al flamante Aarón Palacio su segundo toro con una abrupta media verónica en los quites, objetivo en el que también fracasó. El debutante Víctor Hernández mostró tanto su enorme potencial como sus enormes límites, siendo derrotado honrosamente con un puntazo. Nuestro tendido sombrío no supo valorar su actuación en su primer toro que mereció una ovación. El año pasado, en la incidentada novillada, ya quedó visto que Palacio ha irrumpido con toda la fuerza de la hermandad navarro-aragonesa en nuestra plaza. Su juventud y su enorme inteligencia en el ruedo le permiten tener un futuro abierto como matador de toros, carrera donde tiene todo por demostrar a los aficionados que tienen criterio propio.

Víctor Hernández es un torero joven y fino, con más arte que oficio, cuya proyección es seguida con interés por muchos aficionados. Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

Aaron Palacio quiere ser un torero de Pamplona. Ha demostrado inteligencia y valor. La profesión de la tauromaquia exige todavía más. Su juventud y el tiempo es la ecuación. Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

El 8 de julio comienza a ser titulado como el día de los Cebada Gago, sustituyente de un Desastre del 78 que debe salir cuanto antes del presente para ocupar su capítulo negro en el pasado de la historia de los Sanfermines. A los cebaditas se les espera mucho en Pamplona y la desilusión ganadera explota fácil, aunque esta pudo ser menor si el primero hubiera tenido otro matador y otro público. El debutante David Galván nos mostró un buen oficio pero de vulgar brillo cuando le sale un toro bueno de verdad, si bien hay que decir que mereció más reconocimiento; nuestro tendido confunde soberanamente la velocidad de la caída del toro tras la estocada con el mérito en la ejecución en la suerte de matar. En su segundo toro, el maestro gaditano fue compensado con un apéndice que nosotros no le pedimos por desaprovechar la burbuja espléndida del lote que le tocó. A Román todo le salió mal, con sus cebadas descastados en búsqueda permanente de los corrales. El valenciano intentó equilibrar su infortunio personal matando en la peligrosa suerte de recibir pero nuestro público no fue capaz de valorarlo. El otro debutante Diosleguarde actuó con pinturería manifiesta ante unos enemigos que no hicieron honor a su encaste, con un primero que debió ser cambiado por inválido. En su segundo fue capaz de conseguir la estocada menos imperfecta de la Feria del Toro 2026, lo que le catapultó a una oreja y a un seguro nuevo anuncio en Pamplona.

Los victorianos del 9 no elevaron la trayectoria de la ganadería en la época reciente de la Feria, sino que mantuvieron una línea peligrosamente discreta, lo que nos dibuja un presente y futuro zaino. Talavante, uno de sus matadores seleccionados, pervive en la etapa crepuscular de su carrera de matador de toros, recordando a los aficionados la huella de una mano izquierda que no se corta la coleta. El monarca Roca Rey, cuya burbuja de valor es inolvidable, ya no tiene trono ni reina en Pamplona pero muchos siguen comprendiendo su tauromaquia ante sus toritos. Pocas dudas quedan ya sobre que hay que mirar hacia atrás para contemplar su tan brillante cenit. El peruano volvió a salir a hombros en una plaza que quiere mucho, lo cual debió acontecer con una oreja en cada toro y no como fue. David de Miranda dio una de arena con su primer victoriano pero arreó la de cal con su segundo, saliendo también por la Puerta del Encierro merced a la generosidad de público y presidencia, que suelen ir de la mano cuando debieran soltarse. El onubense aprovechó su oportunidad con clase canónica y buena espada en vez de optar por la teatralidad, lo cual le honra. 

Roca rey se mantiene en los puestos más altos del escalafón y sigue siendo el torero rey para muchos en Pamplona con su tauromaquia explosiva. El público de hoy no mide el tamaño ni la raza de sus enemigos. Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

No hubo cartel de revancha entre Morante y Roca y echamos mucho de menos que la Santa Casa no marcase nuevamente el patrón de la temporada con un cartel líder. Ignoramos si no lo quiso el cigarrero, el limeño o ninguno de los tres. En su lugar, el día 10, se anunció un cartel sevillano de postín y clavel, animales inofensivos y reventa estratosférica que amenaza ser una nueva tradición. Morante cumplió con sus fieles a los que dejó la burbuja inigualable de su capote, con unas chicuelinas extraordinarias en el centro del ruedo a su anovillado primero; con el segundo les intentó obsequiar como postre de la merienda una estocada al encuentro pero marró la difícil suerte. El valiente Borja Jiménez y su trémula tizona no supieron lucirse con unos núñez que le embestían como sardinas nadando por el Guadalquivir. No acabó su tarde sanferminera en la enfermería y el que no se consuela es porque no quiere. Aguado no fue ni la sombra del sol de luces que tanto ha ilusionado a tantos abonados de Pamplona. La estrella de Morante eclipsa todo lo que orbita a su alrededor. Que San Fermín no permita que el Toro deje de ser el astro central del universo sanferminero.

Morante, de calabaza y cabos blancos, mostró en Pamplona detalles de su inigualable personalidad. El morantismo protagonizó el día 10 de julio, donde los únicos que embistieron con peligro fueron los reventas. Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

Los escolares del 11, tras dos años extraordinarios, hicieron a este 2026 mediocre sin serlo, con muchos aficionados presos de emociones negativas sobredimensionadas. Ferrera necesita seguir vistiéndose de luces con su capote verde en homenaje a la bandera de Pamplona. Su gloria es ya un pasado lejano pero el aficionado bendito observa los destellos de una sabiduría de torero viejo, como el dar a su primer marrajo de pitón derecho asesino una lidia de siglo XIX, sin que ni el toro ni el público viesen un solo muletazo por ese pitón. El balear salvó a un Fonseca vendido en tablas del arreón homicida agónico del sexto, lo cual nos permitió olvidar sus dolorosos mítines a espadas. Juan de Castilla da a la tauromaquia y a la plaza de Pamplona todo lo que tiene, con la dura respuesta de la profesión de una nueva visita a la enfermería. Nos admira su determinación vital pero la fe no es suficiente delante de toros de verdad. El colombiano necesita seguir progresando en la técnica de las telas y no en su historial médico. Fonseca nos dejó la burbuja de un nuevo triunfo del valor en su reaparición. El corajudo mexicano no pudo con su primer escolar reservón, fuerte y listo pero su segundo le ofertó unas embestidas encastadas y nobles. El corazón y la mano del azteca cautivaron con una faena tremendista a un tendido hambriento de otorgar triunfos. La presidencia concedió una única oreja con criterio correcto, tras un estoconazo caído y espectacular muerte del sexto escolar, en la que casi prende a su matador con las últimas gotas vivas de su raza. Hubo mucho miedo en el callejón con los albaserradas abulenses.

Los escolares había puesto el listón muy alto y, este año, no respondieron a las expectativas de muchos aficionados, aunque fueron nuevamente los toros de lidia más complicada de la Feria. Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

Los palmosillas del 12 del 26 saltaron al ruedo con escaso motor pero, una vez más, su juego nos obsequió la burbuja de la contemplación de un festejo de interés, en el que los toreros padecieron el terrible enemigo colateral del viento. Las supuestas figuras no quieren a los toros gaditanos por su poder y realmente se equivocan. Fortes fue derrotado por la casta de su primero que le enganchó la tela desde el principio hasta el final, mientras que con su segundo se derrotó él mismo al no intentarlo. Mantenemos la confianza en él porque es un torero auténtico pero no nos gusta que salga a saludar por su cuenta. Adrián es un torero que ha conseguido su puesto en el escalafón con el mérito indiscutible del oficio labrado festejo a festejo. Es un maestro valiente de la tauromaquia estándar de hoy en día y elige bien los terrenos de lidia pero su inspiración artística no tiene el mismo grado que su técnica. San Fermín lo emparejó con el premio Carriquiri ex aequo al que pudo cortarle una oreja so pena de los dos bajonazos que le arreó, en nueva feria exitosa para el madrileño. La sempiterna pésima ejecución de los tercios de varas impide al aficionado discriminar la bravura de los toros y determina a los jurados la elaboración de complejos algoritmos para fallar los premios, alquimia crítica en la que no vemos que se tenga en cuenta el comportamiento del toro en el caballo. O tempora o mores. El debutante Navalón enseñó arrojo torero, buena técnica con las telas e impericia en la suerte de matar, descripción válida para todos los diestros de su generación, en la que triunfarán de verdad los que vayan más allá de las enseñanzas recibidas en las escuelas taurinas.

La corrupción del tercio de varas impide al aficionado observar la calibración real de la bravura del toro. El castigo mal administrado lesiona y descompone a los toros, desluciendo la lidia. Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

El picador recibe las órdenes del torero para emplearse en mayor o menor medida. Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

Los miuras del 26, postergados al día 13 por la Santa Casa en castigo a sus pecados, mejoraron su estampa pero el paso adelante no mueve molino en la recuperación de la burbuja perdida en Zahariche.  Escribano dio una versión buena y valiente de sí mismo sin que se le pueda exigir más en esta etapa de la profesión. Nuestra masa sombría, tan volátil ella cual piuma al vento, no quiso conceder al sevillano su dádiva habitual de la puerta grande. 

Escribano, de azul marino y oro bordado con la figura de La Giralda, tuvo una digna actuación frente los miuras sin respuesta generosa de nuestro público. Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

A Pepe Moral le tocaron los dos miuras con más carburante del lote y naufragó con los dos, a pesar de que ambos mostraron la mejor nobleza cabrera de la casa. El segundo sevillano de la tarde perdió una nueva oportunidad pero le deseamos que tenga más. Colombo, tras la repetición del numerito habitual de recortes y banderillas a toro pasado al alimón con Escribano, tuvo que bregar con que el tercer miura se partió un cuerno en otro habitual numerito de peón citando contra la madera del burladero. El venezolano supo ocultar a casi toda la plaza el incidente y, para nuestra vergüenza, simuló bajo un pasodoble de la Pamplonesa el arte de la tauromaquia ante el inválido ¡concediéndosele la oreja! En su segundo toro, Colombo quiso mostrar con una faena lidiadora que no solo posee fuerza atlética. Su muleta consiguió dominar al miura pero la ligazón fue demasiado lenta entre juegos con las peñas y vanos intentos de torear al natural, oyendo dos avisos sin poder perpetrar su habitual fulminación rinconera.

Colombo ha conectado con la plaza de Pamplona con una tauromaquia atlética y popular que adolece de escasa técnica y menor arte. El lector puede observar en la foto de Miguel Ángel Martínez dónde y cómo estoquea el venezolano.

 

¡Qué bien le salió la apuesta jandilla del 14 a la Santa Casa! Juan Ortega, a ráfagas y con insolente actitud artística, nos dejó la mejor burbuja torera de la Feria dando la impresión de que las orejas son elementos del festejo indiferentes para él. El aficionado que quiso ver tauromaquia honda con verdad, pudo verla con él. Convenimos en que también fue un acierto anunciar por segunda vez a Roca Rey quien mantiene una potente atracción para abundante y variopinto público. Una razón del liderazgo del peruano es su regularidad en la arena pero la moneda le volvió a caer cruz por no enterrar la espada en su segundo. Volvimos a ver mucha estrategia y mínimo riesgo en quien fue un número uno del escalafón que parecía no tener techo. Nos tememos que el rey, contemplando a su antiguo escudero Rufo a hombros, ya ha empezado a ensayar la estrofa musical de que lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. El toledano, el gran triunfador de la Feria del Toro 2026, apuntó desde su debut en 2023 que venía a por todas en Pamplona y lo ha conseguido merced a una maestría en la ligazón y remate de las tandas que la mayoría de toreros jamás pueden adquirir. Rufo es un torero de inteligencia exquisita que ha exprimido en su concepto del toreo los principales argumentos de la tauromaquia que son apreciados por los públicos de hoy. Sus ostentosas muecas en el momento oportuno dejan la firma de quién es su principal inspirador. Sin dar un solo natural digno, puso a la plaza en pie acompañando al hilo del pitón las embestidas pastueñas de su primer jandilla, en lo que sería el primer acto triunfalista del festejo, con premio Carriquiri ex aequo incluido. La estructura de la faena del sexto y último toro de la feria fue más compacta todavía, interpretando un espectacular toreo de rodillas que entusiasmó al respetable, quien le llegó a pedir el rabo tras su habitual estoconazo en el rincón de Pepino. El elenco de toros artistas venidos de Mérida fue reconocido con el premio Feria del Toro y nuestra plaza despidió las fiestas expresando con su alegría sanferminera inimitable que bien está lo que bien termina.

Juan Ortega obsequió las ráfagas de mejor tauromaquia de la Feria, sin ligar ni redondear ninguna faena. Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

Tomás Rufo levantó la Feria dando una lección de toreo contemporáneo que entusiasmó a los tendidos y despierta el debate entre los aficionados ¿Toreo o destoreo? Foto: Miguel Ángel Martínez.

 

No hay discusión sobre el escaso balance del conjunto de la feria pero un aficionado cabal asume el juego de los toros como un factor tan esencial como incontrolable. No podemos decir lo mismo del trapío presentado en la Feria del Toro, donde no podemos asumir la pérdida de identidad de la plaza en ningún caso. La claudicación en la defensa de los valores básicos tiene como consecuencia la desintegración progresiva de una cultura históricamente construida. Lo vemos, año tras año, en el Encierro de Pamplona, donde tememos que la decisión municipal de cobrar una elevada cantidad de dinero a TVE ahonde, todavía más, la decadencia de este acto incomparable que define a Pamplona en el mundo.

San Fermín 2026 ya ha pasado a la historia y nos lega su gran burbuja de felicidad vivida con la plaza llena todas las tardes. San Fermín es una fiesta maravillosa, impermeable e impenetrable para todo tipo de aguafiestas y banderías, amargados sin remisión y aburridos de humanidad.

¡Ya falta menos!

 

Carlos Chérrez

 

Fotos: Miguel Ángel Martínez.

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