Crónicas día 7

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La apasionada entrega de López Simón en San Fermín

Primer encierro, en el día de San Fermín, «el santo morenico». Antes de las 8, suenan los cánticos: «A San Fermín pedimos,/ por ser nuestro Patrón,/ nos guíe en el encierro/ dándonos su bendición». Estalla el cohete y arrancan los toros de Jandilla: un encierro rápido (2’23 minutos para recorrer 848 metros) y complicado. Luego, un nutrido programa: vaquillas, Gigantes y Cabezudos, procesión, apartado de los toros, desfile de mulillas y bandas, toro de fuego, encierrillo…

El encierro es el traslado de las reses desde los corrales hasta la Plaza de Toros. Por muy espectacular que sea, su sentido no es otro que el de prólogo a la corrida. Considerarlo como algo independiente no tiene justificación.

La ciudad se ha teñido de rojo y blanco. Llenan la Plaza las peñas. Ya ha estallado la gran fiesta. Preside el alcalde de Bildu, Joseba Asirón, que escucha muchos pitos.

Padilla es un ídolo, en Pamplona: aquí nació su leyenda de «pirata». El primer toro, muy serio, embiste rebrincado. Juan José se luce en los pares de banderillas; el tercero, «a lo Sarasate», como aquí dicen, por el gran violinista. En la muleta, no está a gusto. El cuarto es parado, muy deslucido, no se entrega. Padilla lo recibe con una larga cambiada de rodillas, no banderillea, muletea correcto pero sin brillo. Esta vez, no ha conseguido que entre en erupción el volcán.

Sabios consejos

Con los sabios consejos de Manolo Cortés, Pepe Moral ha vuelto a las Ferias. El año pasado, cortó la oreja, aquí, a un fuenteymbro. El segundo, burraco, embiste desigual. Moral muestra su buen estilo, corre bien la mano pero la faena no remonta y falla con el descabello. Brinda a Jiménez Fortes el quinto, que luce dos «velas» y protesta, en la muleta. El diestro hace el esfuerzo con valor pero sin fruto.

El madrileño López Simón es la revelación de esta temporada, al cortar orejas, dos veces, en Las Ventas. Cuidan mucho en varas al tercero; enseguida, se mete en su terreno: con valor sereno, liga buenos derechazos; al final, calienta a las peñas, toreando de rodillas. La espada cae desprendida: corta una oreja y le piden la segunda. En el último, con pitones, deslucido, está todavía mejor: firmísimo, se coloca en el sitio, torea de verdad y lo mata de una estocada: otras dos justísimas orejas (han podido ser cuatro) y sale a hombros. He recordado la frase con la quePepe Alameda define el toreo: «No es graciosa huida sino apasionada entrega». Gracias a esa entrega ha entrado en Pamplona, esta tarde, Alberto López Simón.

Postdata. Presenta Gerardo Diego el encierro como un río que arrastra a mozos («blusas») y toros («espumas negras»). Por su horario, equivale al toque de «maitines», que abre el largo día de fiesta: «¡Madre, los toros! El río/ urge y aprieta sus ondas/ de tumulto y vocerío/ y espumas negras, redondas./ Se va haciendo embudo el lecho./ Hay que tragar el estrecho,/ zancas largas, sanfermines./ Sopla el fuelle. Allá van blusas,/ jirones, aspas, esclusas./ Y están tocando a maitines».

Ficha de la corrida

(Andrés Amorós en abc.es)

¡Aquí hay TORERO!

Incuestionable. Esa es la palabra que resume a la perfección la tarde del joven madrileño en la primera de las corridas de San Fermín 2015. Un rapapolvo de valentía e ideas claras que hace temblar a más de uno en sus casas. ¿Qué pensarán los “Gs” al ver cómo ha estado este torero hoy en Pamplona, ante el TORO de Estafeta? ¿Se atreverán a batirse en duelo ante semejante huracán? ¿O preferirán seguir de tapados y “cierracarteles” entre compadreos y caricias? Ni lo imaginen, eso eran otros tiempos.

Y es que vaya manera de estar delante de la cara de semejantes toros. Qué ceñidos han sido todos y cada uno de los muletazos, qué firmeza la de esas plantas, que ni se han inmutado viendo como pasaban por delante y por detrás esos astifinísimos pitones de los jandilla, que no han tenido su mejor tarde.

Corrida dispar de hechuras y seriedad, con un segundo animal que no debió pisar el ruedo. Poco picada en varas, salvo el cuarto, y con la virtud de venirse arriba tras doblar las manos en sus salidas del jaco. Con dos toros por encima del resto, 3º y 2º, con sus complicaciones y virtudes, pero con la movilidad y emoción por bandera, sin ese trote mortecino que nos cuelan tarde tras tarde. Bajó el listón de la corrida con el toro de la merienda, y cayó en picado con el cierraplaza, descastado y manso.

Padilla volvía a su tierra un año más. Las banderas negras con calavera inundaban los ensordecedores tendidos de sol, repletos un año más por las peñas navarras. El grito convertido en himno en esta plaza se alzaba nada más arrancar el paseíllo, “illa illa illa, Padilla Maravilla”. Pero el ciclón se va acabando y las fuerzas no le acompañan esta temporada. Vimos al jerezano perdido con sus dos toros, sin ideas ni claridad en la cara, con continuas pérdidas de paso, y una muleta siempre a la defensiva. Los dos silencios aclaran la comparecencia del “pirata” en su primera tarde sanferminera. Y los empresarios deberían plantearse sus contrataciones en las ferias.

Pepe Moral sorteó el lote extremo, el que sin duda no quiere nadie. El primero por chico y terciado, el segundo por grande y serio. Vaya velas portaba este “Fantuoso”. Irregular en sus trasteos, falto de temple y con mucho enganchón en sus faenas, ante animales descompuestos y sin entrega. Destacó el recibo capotero al salpicado segundo, y varios naturales ya en los prolegómenos de la faena, de uno en uno, pero templados y llevados detrás. Con el voluminoso quinto apenas pudo mostrar raza y cojones, colocándose entre los inmensos pitones del jandilla, y logrando muletazos sueltos, en un trasteo largo y monótono que no llegó al público.

Y cerraba la tarde el madrileño López Simón, doblemente triunfador de Madrid, con dos puertas grandes en un mismo mes, corroborando su grandísimo estado de forma, y pidiendo ante televisión y mundo, oportunidades con los grandes. Importante fue la faena a su primero, llena de quietud, mando y ceñimiento. ¡Por dónde se fajó al toro en cada uno de sus lances! Un contínuo roce por las taleguillas, y milagrosamente limpio trasteo. Derechazos erguidos, mandados y rematados, varios naturales profundos y llevados, con varios toques por la falta de recorrido del animal, pero conseguidos por méritos del torero, como si llevara toda la vida en esto. Calentó a las peñas en un final de aúpa, con circulares rodilla en tierra y varias bernadinas ceñidísimas. La pena la espada, caída, dejando el premio en un solo apéndice. Bien el de Bildu.

Más mérito aún tuvo su faena al sexto, inventada de cabo a rabo. El pupilo de domecq apenas duró dos tandas obligadas. Destacó la segunda serie, por la facilidad con la que Alberto ligó los muletazos en un palmo de terreno, tirando del bicho de forma excelente y rematando con el de pecho. Llegaría entonces la verdad del arrimón, con el toro entero, escarbando en su misma taleguilla, y el hombre tragando, sin inmutarse un pelo. Cruzándose al pitón contrario para obligar a cambiar la trayectoria del bicho, que se paraba en ocasiones a mitad de muletazo. Faena de valor seco, del verdadero. Estocada algo desprendida de efecto fulminante y rendición de una plaza volcada con un torero.

Así acabamos la primera de la feria, con un torero pidiendo figuras y pelea en el ruedo. Con un joven de Barajas cruzando una vez más la puerta de la gloria, entre la multitud de pañuelicos y el cruce de la Estafeta. Señores empresarios, aquí tenemos futuro.

Los toros lidiados en la primera de feria, del ganadero Borja Domecq:
– Primero. “Campesino” Nº 5, Castaño bragado meano de 555 kilos.
Bien presentado, ligero de carnes, flojo, descompuesto y a más. Tuvo fondo y raza en el último tercio.

– Segundo. “Centurión” Nº 24, Negro salpicado de 515 kilos.
Mal presentado, chico, terciado, y de poca cara para Pamplona. Tuvo movilidad y cierta codicia, aunque cabeceó en los engaños.

– Tercero. “Delta” Nº 45, Castaño de 515 kilos.
Bonito y serio animal, poco picado en varas y con nobleza y fondo en la muleta por ambos pitones.

– Cuarto. “Galán” Nº63, Colorado bragado, corrido, salpicado de 555 kilos.
Serio y cuajado, casi cumpliendo en varas, empujando más que sus hermanos. Acaba parado y rajado en la muleta.

– Quinto. “Fantuoso” Nº 67, Negro mulato de 605 kilos.
Un señor toro de Pamplona, de imponente cara y rematado esqueleto. Le faltó romper y humillar en el último tercio.

– Sexto. “Farruca” Nº 18, Negro bragado de 585 kilos.
Otro torazo bien hecho, fino y cuesta arriba. Sin picar en varas y con falta de casta. Tuvo nobleza y acabó rajado.

Pamplona. Feria del Toro San Fermín 2015. Martes 7 de Julio. Toros de Jandilla y Vegahermosa (2º y 6º) para los diestros Juan José Padilla:silencio y silencio tras aviso. Pepe Moral: silencio tras dos avisos y silencio tras aviso. López Simón: oreja con petición de la segunda y dos orejas.Entrada: Lleno de “No hay billetes”. Nota: Destaca la brega de Vicente Osuna en el tercero de la tarde.

(Borja González en purezayemocion.com)