De la Generación que nos alumbró…

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Adiós a otro de los grandes de la tauromaquia. PABLO LOZANO. Nos ha dejado en plena Pandemia con 89 años.

Torero, Ganadero, Apoderado y empresario de postín. La saga de los Lozanos, con sus hermanos José Luis, Eduardo y Manolo, construyó toda una empresa de apoderamiento de figuras del toreo y de gestión de plazas de toros. Nacidos en Toledo y con su dedicación taurina, el mundo del toro les ha  dado un reconocimiento mundial.

Pablo Lozano tomó la alternativa el 25 de septiembre de 1951 en Barcelona de manos de Luis Miguel Dominguín, con toros de Samuel Flores. Confirmó en Madrid el 18 de mayo de manos de Antonio Bienvenida. Y en su carrera lo bautizaron con el título de “La muleta de Castilla”, casi nada…Destacaba en el último tercio por su mando con la muleta. Su triunfo más importante fue en Madrid, como único espada ante seis toros de Barcial en 1957, en la corrida del Montepío. Triunfo que impulsó su carrera.

Como apoderado no tiene desperdicio, precisamente esta es la faceta que más quiero resaltar, aparte de por los éxitos de sus poderdantes (que algo tiene que ser suyo). Me llama la atención en estas fotografías que ilustran este párrafo, toreros, muchos toreros…qué categoría humana tenía que tener para que todos los que han pasado por su “casa” lo recuerden y agasajen de esta manera.

Foto: Mundotoro

Foto: El Mundo

Es que estamos hablando de Manuel Benítez, Palomo Linares (los famosos “guerrilleros” que se enfrentaron en el 69 a todo lo establecido), Cesar Rincón, El Juli, Espartaco, Manzanares (padre e hijo),  Manuel Caballero: ‘Don Pablo era un brujo del toreo’…etc.

Mi intención era escribir de su relación con Pamplona, en los sanfermines, pero la verdad es que no he encontrado nada… Su última corrida en Pamplona como ganadero, con el hierro de Alcurrucén, no funcionó porque los toros fueron tan grandes como mansos.

Pero no me desilusiono y sigo, porque su talla de hombre de bien me ha llegado. Q.E.P.D. y de paso salude a los nuestros, que no son pocos.

Nos estamos quedando sin balas, para lo que se nos viene encima a los que quedamos, recordar a los que nos precedieron nos tiene que dar valor para seguir…que digo seguir, si somos capaces, aumentar.