Entrevista a José Escolar Gil

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José Escolar: “La afición quiere que haya toro con movilidad y riesgo. Estamos en la Fiesta de los toros, no en el ballet”

Hablamos con Don José Escolar Gil. La idea era hacerle una entrevista, pero ésta se convirtió en una agradable conversación. ¡Qué manera de vivir la Fiesta tiene Don José! Con ganaderos y profesionales como él, no cabe duda de que la Fiesta sería bien distinta, con sus bases bien fijadas y por supuesto, con el TORO en todo su esplendor. Sincero, afable y gran aficionado, nos dijo muchas cosas, todas ellas verdades como puños.

– Buenas tardes, ganadero. ¿Qué busca José Escolar en la selección de sus toros?
La bravura sobre todo, y que haya casta. Muy importante. Pienso que para que un toro sea bravo, tanto en el caballo como en la muleta, hace falta la casta. Y que venga por una reata que haya sido fuerte en el caballo, tanto el padre como la madre. En las tientas me fijo más en el caballo que en la muleta, porque la suerte de varas es lo fundamental para ver si el animal es bravo. A mí me gusta que el toro después sea bravo en la muleta y que tengan los máximos pases posibles, pero sin la suerte de varas yo no estoy conforme con un animal y no le dejo en la ganadería.

Como aficionado me alegra oír eso de un ganadero, porque muchos ya seleccionan en base al comportamiento del animal en la muleta.
Sí, la Fiesta está así. La Fiesta moderna, que se fijan en la muleta y no en la suerte de varas. Yo, que tengo una clientela muy fuerte en Francia, veo cómo se valora allí la suerte de varas. De hecho, hace dos años, en Mont de Marsan, cuando acabó la corrida mía, a los seis picadores los sacaron a saludar. Fue una tarde de mucha emoción y el aficionado lo valoró mucho.

– ¿Qué tendríamos que hacer para empezar a parecernos a Francia?
No sé cómo en España, que somos los de la Fiesta Nacional, los de la Fiesta del toro, tenemos que aprender de un país que ha empezado después. Hasta novilladas concurso… El día 1, hubo un novillo mío en Aire Sur l´Adour, (Francia), en una novillada concurso en la que ponen su línea para que el caballo no pase de ahí y que el novillo no pase casi desde el centro del ruedo. Se emocionan tanto con la suerte de varas como con la muleta. Allí toman 3 o 4 varas. Los franceses no permiten que se les pegue mucho ni que se les haga “la carioca”.Entonces admiten 3 o 4 varas y, ¡es un disparate! A los que nos gusta el toro bravo y encastado, ¡disfrutamos horrores! Como en la encerrona de Fandiño, que el toro mío se arrancó desde lejos y 24.000 espectadores se pusieron en pie. Vibró todo el mundo.

Es muy difícil que nos parezcamos a Francia. Tiene que ser que vuelva la afición, que está un poco decaída. Va público y va gente de feria, pero van pocos aficionados. Eso es lo que nos falla. El aficionado es el que vive el toro bravo y encastado. Hablando de Fandiño, fíjate cómo el Domingo de Ramos, que suele haber una cuarta parte de la plaza, con 6 toros de distintos encastes, de las ganaderías duras como les llaman ahora, y un torero que se juega la vida con ellos, se puso el “no hay billetes”. Vinieron autobuses de aficionados de muchas provincias. Sí que la hay. Pero hace falta que los carteles sean apropiados para esa afición. Las figuras nos vienen bien, lo que pasa es que ellos quieren las ganaderías comerciales, toreables, que con el mínimo esfuerzo consiguen triunfos, y el público que va a verlo, disfruta con las orejas. Pero los que somos aficionados de verdad no disfrutamos con esta Fiesta. Nosotros le damos importancia al triunfo cuando sale un toro bravo y encastado. Y disfrutaríamos si las figuras hicieran algún esfuerzo y torearan, como se ha hecho toda la vida, estas ganaderías y encastes para que hubiera emoción. La gente lo está pidiendo mucho.

En Francia, en la mayoría de los sitios donde se lidian mis corridas y las de otras ganaderías como la mía, se llena la plaza. Tanto en Céret o Mont de Marsan, donde va el toro exigente. En Dax, pro ejemplo, se pone el “no hay billetes” 15 días antes. No van los relumbrones de las figuras, que no son las figuras que yo considero. Considero que figuras son los toreros que torean nuestras ganaderías. Y se llenan las plazas. No sé si España ha cedido tanto… Los taurinos sólo quieren “Sota, Caballo y Rey”. No salen de los mismos encastes. ¡Con lo figurones que son! Que yo comprendo que si torearan nuestras ganaderías, también triunfarían porque son buenos. Pero están acostumbrados a esto… y no salimos de nada. No sé qué podemos hacer para volver a esa Fiesta exigente.

– ¿Qué toreros de la actualidad le gusta más y ve con capacidad para poder con todos los toros?
Poder con todos es muy complicado. Porque no se exponen nunca a demostrarlo. Las figuras no dicen de matar ganaderías intercambiadas. No puede ser que un torero vaya a matar 6 toros y tenga una tarde horrorosa. Achacan que los toros no embisten, pero si no embisten hay que lidiarlos y hay que matarlos bien. Toreros que vienen de segunda fila y quieren, como Antonio Ferrera, Rafaelillo, Alberto Aguilar, Fernando Robleño, esto para mí son las figuras. Se ponen y no tienen inconveniente en lidiar 6 toros. Como hizo Robleño en Céret hace 3 años, que se enfrentó a 6 toros de mi ganadería con mucho espectáculo. Igual lo podrían hacer las figuras, pero ¿qué necesidad tienen? Están triunfando con un toro mucho más fácil.

– Yo, en ese aspecto, miro más a los que llenan las plazas, porque pagan y acaban llenando ciertas tardes. Nosotros pagamos y sustentamos el espectáculo. Debemos marcar la tendencia.

La afición es el público. La afición quiere que haya toro con la movilidad y riesgo que tiene que tener un animal. Para eso estamos en la Fiesta de los toros, ¡coño! Es que si no sería ir al ballet. O a ver una opera o al cine sentado tranquilo. Estamos en una fiesta de riesgo y de complicación, y que se valore a los toreros como toda la vida, como hombres superdotados. Dicen que hay 200, 300 o 400 toreros. No me extraña por como está el toreo de ahora. Y, ¿cómo vuelven los que ya están retirados? Lo ven tan fácil que vuelven después de 10 o 12 años retirados. Claro, dicen “esto que está haciendo este lo hago yo”. Y es verdad, lo están demostrando que es así. Salen igual y triunfan igual. Vuelven y no han perdido el sitio. Lo encuentran fácil. No volverían si hubiera que enfrentarse al toro encastado. Si hubiera riesgo, habría la mitad de toreros y los retirados no volverían. Hay media docena de toreros que sí. Se ha demostrado en Sevilla con Victorino y Miura.

– ¿Cómo es el toro de Escolar desde que salta al ruedo hasta el final de su lidia?
En todo momento es complicado. En el capote, el toro de Albaserrada es harto complicado porque se revuelve mucho y pronto. Mete el hocico por el suelo pero se revuelve en un pie sobre las patas, pero cuando se le coge el sitio se les torea de capote. El otro día lo vimos con Fandiño en la encerrona, que le dio una verónicas sensacionales. Las ovaciones más fuertes de la tarde. Luego hizo un quite por chicuelinas que ahí se vio que con el encaste hay que tener cuidado. La primera que le dio se lo pasó muy cerca y bien, pero se le revolvió muy deprisa, le hizo hilo y le desarmó. Le cogió el sitio y le dio otra buena. En el caballo son bravos y en la muleta también son complicados, embisten siempre por el suelo, nunca hay que torearlos por alto. Pero se siguen revolviendo pronto y hay que tomar ciertas precauciones, como ir muy tapados, porque en el momento en el que se descubre un torero se lo lleva por delante. Se triunfa mucho con ellos. Son complicados, pero cuando los toreros los torean se creen Joselito y Belmonte. Por el modo de embestir. Lo que pasa es que hay que estudiarlos, no es ponerle la muleta y ¡venga! Porque los encastes que tenemos extendidos se mueven por inercia, los llaman y van y se desplazan. Esto no. Esto cualquier hueco te ponen en guardia y los toreros ya dudan, se ponen a temblar… Pero es porque no están concentrados y no están en el sitio donde embisten.

– Ante aquellos que afirman que el toro es bueno porque ha sido “colaborador”, ¿qué piensa usted sobre ello?
Es que si un animal fiero… Dicen “colaborador”, “ha sido fácil”… Esas palabras no deberían existir en la Fiesta. Los que dicen que “se ha dejado”.Pero, ¿cómo que se ha dejado? Si eres torero es para jugarte la vida. Esas palabras las dicen mucho los comentaristas y críticos taurinos, eso no tiene que ser un toro bravo. Tiene que ser exigente y que transmita el riesgo.

– Actualmente, usted tiene sangre Albaserrada y Santa Coloma. ¿Cómo las lleva? ¿Las mezcla? ¿Las tiene por separado?

Lo tuve separado durante unos años. Yo compré reses con el hierro del Marqués de Albaserrada, era de Victorino, a través de un amigo mío que lo tuvo durante un par de años. Pocas vacas y luego me quedé con todo. A los cuatro o cinco años añadí sementales y una punta de vacas de Buendía, Santa Coloma. Durante muchos años lo tuve separado. En las novilladas lidiaba lo de Santa Coloma porque tenía menos cara, menos tipo. Lo de Albaserrada lo dejaba para las corridas. Y luego lo fui mezclando poco a poco, hasta que encontre resultados de que lo podía llevar junto. En las notas y en los libros sé que lo tienen más de Albaserrada o Santa Coloma, pero ya lo tengo totalmente mezclado. Es lo mismo, ¡date cuenta de que eran hermanos! Aunque Albaserrada decían que se llevó más de Saltillo, pero luego pasó a José Bueno e incluso la viuda, al morir, los unió de nuevo a Santa Coloma, quizá sea lo que haya hecho yo pero cincuenta años después. Es lo mismo. Posiblemente, cuando lo Buendía se había ido un poco a menos cara y tipo porque lo toreaban las figuras de la época: Camino, El Viti… Y por ese motivo creo que los hizo más pequeños y bonitos de cara. Quizá la única diferencia que había, pero el modo de embestir y la casta, eso es lo mismo. Hoy yo no los distingo y me tengo que ir a los libros para ver qué tienen de cada uno, porque por los resultados casi no lo distingo.

El toro de Fandiño para muchos fue el mejor del encierro, ¿qué cualidades le vio el ganadero?
No fue un toro excepcional. Pero sí que le gusto a la afición de Madrid, que quiere un toro bravo en el caballo, con casta y duro. La presentación muy buena y el modo de embestir era exigente. Lo demostró en capote, varas, banderillas y muleta. Pero cuando un animal es agresivo y un poco áspero… El torero por circunstancias no apretó. Si aprieta, pasa a la enfermería o triunfa. Yo pensaba que con Fandiño iba a pasar, pensaba que iba a exponer mucho más.

A Fandiño le costó por la responsabilidad. La corrida se venía preparando de mucho tiempo. Había expectación. Es un hombre de mucho valor, pero le costó la responsabilidad. Fíjate, él mata muy bien, y no mató ni un toro por lo alto. La responsabilidad pudo con él. Pero la Fiesta triunfó.

– El Fundi, su yerno, ¿qué papel tiene en la ganadería?
Él me ayuda mucho. Los dos estamos locos, ¿eh? El día 1 fuimos a ver un novillo a trescientos kilómetros de la frontera de Irún. Le dije “José, ¿vamos a ver el novillo? Y me dijo que sí. Al día siguiente, él tenía una comunión de la hija de un amigo. Y fuimos y volvimos en el mismo día. Aquí estamos los dos mano a mano. Siempre estamos juntos para ver los toros. Le gusta mucho el campo, es muy caballista. En las tientas él dirije. Cuando se retiró, le dije “tú ya no vas a torear ¿no?” Y medio se molestó. Me dijo que él toreaba el primero. Y así lo hacemos. Él llama a sus compañeros y a novilleros para que vengan. A los novilleros de las escuelas. Pero siempre abré cartel.

– ¿Qué consejo le da a los herederos?
Bueno pues el heredero, a partir de mi vida, será un paréntesis con El Fundi, porque el niño que tiene con mi hija mayor tiene 14 años. Es el único varón que tenemos en la casa. Es muy buen estudiante, pero le gusta mucho el campo. Él es el sucesor. Ya sabe mi idea y sabe totalmente cómo tiene que ser el toro.

(Fuente: David Zamora en www.purezayemocion.com  Foto: abc.es)