JUEVES TAURINOS 2018. POSO Y RECUERDOS

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La actual directiva del Club, con el presidente como capitán del barco, pretende ofrecer con los “jueves taurinos” una opción cultural y de esparcimiento a socios y simpatizantes de la entidad. Este clásico del Taurino es una serie de conferencias y debates abiertos a todo interesado, porque todo el mundo es bienvenido a un salón donde nunca no se cobra entrada. Y como no puede ser de otra manera, todas las actividades giran en torno al toro y su mundo.


El primer encuentro tuvo lugar en el día 1 de marzo, con la visita del ganadero Lucas Carrasco. Todas las camadas de bravo tienen su singularidad y la de Ana Romero, sin duda, la tiene. Durante el coloquio, explotaron las tristes vicisitudes recientes por las que ha pasado esta casa pero, por encima de todo, se defendió el valor de estas reses. La mayor parte de festejos de estas últimas temporadas, con bureles de Ana Romero, están en Francia.
El gran ganadero relató, con su voz fina, la génesis de la divisa que posee la mayor parte de sangre Santa Coloma que pervive hoy. Hubo un recuerdo profundo del episodio del toro indultado al que su padre mató de forma inmediata, tras volver a toriles. Un ganadero auténtico no puede dejar que ningún modismo enajenado sea quien elija a sus sementales .
D. Lucas definió a su ganadería como “un lujo” que está situado fuera del mercado corriente de público y figuras. Dijo que “ hoy, la Fiesta, está en Francia”.
Y, lo más importante, nos dejó su humanidad.

El segundo encuentro lo tuvimos el día 8 de marzo, con “los Mariscales del Toreo”, saga taurina familiar de plata donde las haya. La dinámica habitual indica a un invitado como centro de atracción, pero en esta ocasión el protagonismo estuvo multiplicado por cuatro.El cuarteto de “mariscales” son los hermanos Luis y Pedro Mariscal Martínez, con la segunda generación de Luis Mariscal Cortés y Pedro José Mariscal Reyes.

El auditorio quedó satisfecho con el recuerdo de las múltiples anécdotas que se dispararon y que depararon, al salón del Club, un “jueves taurino” marcadamente ameno.

El 14 de marzo, el protagonista de la tercera jornada fue uno de los más renombrados picadores de la tauromaquia contemporánea, D. Pedro Iturralde.

Primeramente, se recordó que el invitado ha ganado en dos ocasiones, en 2008 y 2015, el premio a la mejor vara de la Feria del Toro que concede esta sociedad.
El caballero, usando para la ocasión su palabra como vara, contuvo la expectación del respetable ante el tema del día. Todos los aficionados conocemos la época negra que reina sobre el tercio de varas del siglo XXI. Lo que necesitamos es alimentar la esperanza y conocer las soluciones.
Pedro Iturralde expuso, con voz firme, la actualidad de las cuadras y varios parámetros que definen la actual situación. El picador reconoció el escaso tamiz que conforma actualmente a su gremio, pero demandó también responsabilidad a los aficionados para llenar las plazas. Los festejos de Francia volvieron a ser núcleo de la argumentación; “en Francia, las plazas las llenan los aficionados y, en España, las llena el público”.

El mercado manda en la sociedad y manda, también, en la tauromaquia. Hoy la Fiesta camina dentro de un mercado liderado por el toro artista, el cual debe alcanzar el último tercio presto para corretear entre incontables muletazos… Picar toros es más difícil de lo que parece y los picadores suelen ocupar el centro de tormentas perfectas.
En el Club, desde hace muchos años, se ha hecho una apuesta firme por defender la arquitectura esencial del tercio de varas y vamos a perseverar en esta línea. Los aficionados no debemos perder la esperanza de ver el combate de un toro bravo, picado en su sitio, contra picadores como Pedro Iturralde.

El jueves 22 de marzo fue el día del regreso de Manili a Pamplona. El Club Taurino le recibió con un “ongi etorri” que recordaba aquella gran pancarta que le dedicó nuestra plaza en 1988.
El inexorable avance del tiempo le ha quitado el traje de luces a Manili y la juventud a aquellos mozos, pero no nos ha quitado de la memoria el enorme valor de aquel menudo matador.

El matador sevillano, flanqueado por el sr.presidente del club y D.Jesús Zúñiga, escuchó como presentación una honrosa enumeración de sus largos méritos delante los toros. Seguidamente, el auditorio escuchó su voz tan marcadamente meridional y se regocijó volviendo a sentir aquella honradez y valentía que cautivaron a Pamplona. Manili se quejó amargamente de la corrupción en el toreo y señaló a los personajes que se llenan los bolsillos con la sangre de los toreros.
” Er toreo e mú, mú duro…”

En el último jueves taurino de esta temporada, las palabras eran secundarias. Lo único que importaba a los presentes era demostrar un sentimiento profundo hacia este matador de Miuras, aquel sentimiento que llenó la Estafeta de pintadas: ” Manili torero”.
Los pamploneses tenemos sentimientos de verdad y Manuel Ruiz Regalo,” Manili”, pertenece a la historia de la Feria del Toro.

Manili ha sido un “torero de Pamplona”, curiosa medalla taurina que pocos poseen.