JUEVES TAURINOS 2020. CRÓNICA.

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10 DE MARZO 2020. D. PABLO DEL RÍO. GANADERO

Necesidades del guión hicieron al martes 10 de marzo todo un Jueves Taurino. Don Pablo del Río, arquitecto de profesión y ganadero por abolengo y ejercicio, honró al Club Taurino de Pamplona con un hueco en su cerrada agenda y compareció a la cita en nuestro salón. Un viaje de ida y vuelta desde la incomparable sierra madrileña no lo hace cualquiera y la entidad no olvidará este gesto de don Pablo.

Patxi Arrizabalaga presentó al hijo menor de la familia del Río, vivo linaje histórico de los criadores de bravo en la Península Ibérica. Pablo transmite, con la fuerza de la humildad, la verdad del conocimiento de la crianza del toro de lidia. Nobleza obliga; no en vano su estirpe familiar cumple doscientos años alumbrando toros bravos. Bajo la amena e interesante charla de don Pablo del Río, el auditorio escuchó un resumen histórico de la procedencia de su ganadería, anécdotas y vicisitudes del día a día, unas negativas y la gran mayoría positivas.

Don Pablo defendió la verdad de los pilares sobre los que su padre ha edificado una ganadería que hace gala de su rentabilidad en el sector. No hay fórmulas mágicas para que un cuatreño desarrolle bravura en la plaza y su comportamiento como eral no es un indicador válido. El camino es la plena confianza en las cosas bien hechas conforme al conocimiento del campo y el cuidado de todo detalle, desde la tienta a la alimentación. Don Victoriano, mediante la mezcla de múltiples reatas, apostó en 1995 por el tipo de bravura que gusta al público que es la de Juan Pedro Domecq. Primero fue la selección de la bravura, explicaba don Pablo; la morfología vino después.  

Hoy en día, la ganadería Victoriano del Río posee 400 vacas madre y en sus fincas pastan 80-90 toros rematados, lidiando no menos de doce corridas al año. Podrían ofrecer más festejos pero la noble familia apuesta antes por la honestidad que por los beneficios económicos. No hay dinero que pague la visión del triunfo de sus toros en las grandes ferias como Madrid, Sevilla y nuestra Feria del Toro.  

Como explicaba Patxi Arrizabalaga, más difícil que entrar en la Feria de Pamplona es mantenerse en ella, lo cual la ganadería madrileña consigue desde 2010, con varios premios incluidos. El habitual y amigable coloquio puso el broche a un agradable Jueves Taurino, que esta vez fue un martes. Los asistentes, durante un buen rato, lograron evadirse con la afición al toro de la tensión que vivimos por el malhadado virus. Suspensiones de ferias incluidas.

 ¡Los Jueves taurinos no se suspenden!

 

 

 

5  DE MARZO 2020.  ” JOSELITO EL VISIONARIO”

Nuestros “Jueves Taurinos” 2020 fueron inaugurados con el paseíllo de D. Domingo Delgado de la Cámara como conferenciante. Con la montera bien calada, por supuesto, porque Domingo es un grandísimo amigo del Club Taurino de Pamplona; ya hemos tenido el privilegio de tenerle en nuestro salón en otras ocasiones pasadas.  Domingo es un aficionado apasionado, un erudito vehemente y un orador explosivo. También es un gran devoto de la Feria del Toro, “llevo a Pamplona en el corazón” ­- expresó- y nosotros se lo reconocemos.  

En las paredes de nuestra entidad resonaron los ecos inmortales de la legendaria rivalidad de la Edad de Oro del Toreo: Gallistas contra Belmontistas. Pero toda leyenda está tejida por manos humanas. D. Domingo Delgado, gallista hasta la médula, diseccionó los hitos de la época que describen las fuentes históricas habituales y extirpó el carácter de mito a la figura de Juan Belmonte.  

En una intensa exposición que mantuvo el interés de la audiencia en todo momento, D. Domingo expuso su visión sobre el auténtico papel que ocupó José Gómez Ortega, “Joselito”, en la tauromaquia durante la segunda década del siglo XX. Mientras revisteros y literatos belmontistas pergeñaban una historia oficial donde el Pasmo de Triana se transformaba en leyenda, Joselito era rebajado a la categoría de “el último gran torero antiguo”. No obstante, bajo aquella enconada división popular de aficionados que ha pasado a la historia de España, D. Domingo explicó que ambos diestros eran realmente amigos y colaboradores en la organización de los festejos.

Tras reconocer la figura literaria de Pepe Alameda, escritor mexicano hijo de españoles exiliados, en la revisión histórica del inicio del toreo moderno, D. Domingo afirmó que fue Joselito el personaje trascendental: torero muy variado con el capote, dominador de todas las suertes, primer torero que liga en redondo, banderillero excepcional y visionario del futuro.

El de Gelves rompió los moldes clasistas de su tiempo y se sentó en la misma mesa que los ganaderos, impulsando los cambios de selección ganadera que conformaron la edad moderna y condujeron al predominio de la casta Vistahermosa en detrimento de las otras, fundamentalmente de la Vazqueña. Los fieros toros matacaballos que acababan aquerenciados e intoreables fueron sustituidos por toros con más movilidad y menos sentido que permiten el lucimiento al matador. Joselito también quiso acabar con el clasismo en la afición y facilitar la afluencia de la gente humilde a las plazas. Como es conocido, ocupó también un papel clave en la construcción de grandes Plazas Monumentales que multiplicaban los asistentes y abarataban el acceso a los cosos. Para D. Domingo, José Gómez Ortega, “Joselito” es el iniciador de la técnica, del toro y del negocio de la tauromaquia moderna.

Domingo se ganó un gran aplauso como protagonista de un magnífico Jueves Taurino, dedicado al inmortal Joselito, quien con sólo 25 años, 6 temporadas como matador y muerto hace cien años en la arena de la plaza de Talavera, será por siempre considerado el Rey de los toreros.