La Comisión Europea avala las retransmisiones taurinas en horario infantil

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camaras en los torosDos diputados y una diputada españoles han arremetido acremente en la Comisión Europea, con los falaces argumentos de siempre, contra la Fiesta de los Toros. Uno de los cuales es el socorrido mantra del daño que puede hacer a la salud mental de los niños la retransmisión de las corridas. Las tres señorías han debido ver muchos espectáculos taurinos en su infancia, a juzgar por la saña con que luchan por cargárselos, que en ocasiones roza la enajenación mental.
Una verdadera pena que no empleen el mismo ímpetu para luchar contra la corrupción, la mentira y el tongo en sus respectivas autonomías. A no ser que lo que busquen empleándose tan a fondo en su cruzada contra los toros, es camuflar otras cosas que no solo dañan psicológicamente a los niños sino también a sus libertades de estudiar, alimentarse y disfrutar de un Sanidad gratuita y universal, derechos que en las zonas geográficas que representan sobreviven en un estado más que cuestionable. Eso por no hablar de cómo llevan años y años inoculando el odio a España en los corazones de los pequeños, apenas comienzan a tener edad para escuchar sus dañinas soflamas. El crecimiento desorbitado de la desigualdad y la pobreza no parecen irritarles tanto a esos pájaros de mal agüero, como el ejercicio de la lidia de toros bravos y la libre asistencia de sus representados a la misma. ¡Qué país Miquelarena!
¿Qué pasaría en Argentina si unos quídam cualquiera, bajo la impunidad de la capa política, pretendieran prohibir el tango por considerarlo un simple lamento de cornudos? ¿O si en los Estados Unidos de América, una pandilla de bienaventurados intentaran prohibir el rodeo o el rugby, con el pretexto de que, por ser deportes duros donde los haya, resultan un ejemplo dañino para los niños? ¡En fin, qué le vamos a hacer si nos ha tocado la desgracia de que en este país de los pecados de esos saltimbanquis de la política, algunos pretendan confundir la democracia con la yugulación de nuestro patrimonio cultural y de determinadas libertades!

Por Paco Mora en Aplausos

PAJAROS DE MAL AGÜERO                                                                                                                         Marina Albiol (IP, Castellón), Ernest Urtasun (ICV, Cataluña) y Jordi Sebastiá (Compromís, Valencia), estas tres personas son las que nuevamente, en lo que parece ser una labor de desgaste han vuelto al ataque contra los toros en el Parlamento Europeo, en este caso ha sido en el tema de las retransmisiones por televisión, no hace muchas fechas vimos como se intento anular las subvenciones al ganado bovino, en las que está integrado el ganado de lidia en un ataque también directo contra los toros, una detrás de otra, y hay que sumar las acciones de los “antitaurinos” en casi todas las actividades que se organizan, véanse sus actuaciones tanto en Pamplona, como en Madrid donde a uno de los asistentes le rompieron un brazo. ¿Cuándo veremos un político atreverse a decir claramente en el Congreso que el niño que por las tardes se sienta ante el televisor, percibe más sensación de crueldad y violencia en infinidad de series de dibujos animados y películas? ¿Cuándo encontraremos a un parlamentario que se atreva a denunciar que censurar las corridas de toros en televisión alegando daños a la infancia es todo un atentado a la dignidad y el honor de millones de ciudadanos que hemos crecido viendo festejos taurinos en televisión, y ni estamos locos, ni traumatizados, ni estamos desequilibrados psíquicamente? ¿Cuándo recordará alguien a los antitaurinos que posiblemente el médico que les cura, el maestro que les ha educado o ahora educa a sus hijos, el policía que les protege, el frutero o el carnicero que les sirven alimentos, o el abogado que les defiende vieron de niños corridas de toros en la tele, y son respetables ciudadanos y formidables profesionales? ¿Cuándo se han oído gritos xenófobos en una plaza de toros?, los toros son un espectáculo en el que apenas es necesaria la presencia de fuerzas de seguridad en el que nadie queda con nadie para insultarse y llegar a pegarse de tortas, o cuchilladas.