La vergüenza también llegó a Pamplona

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Si decimos Pamplona, inmediatamente al aficionado y no tan aficionado a la Fiesta se le viene la imagen del toro, para después asomar a la mente los encierros, los guiris “condecorados” con un puntazo o una cornada que mostrarán orgullosos en su tierra, lo que les convierte en dignos sucesores de don Ernesto; algunos de no tan lejanas tierras, puede que escuchen Pamplona, San Fermín y recuerden aquellos madrugones de la mano de sus padres para ver los encierros, pero siempre con la dignidad y seriedad que impone el toro, un símbolo que ha hecho que la capital navarra sea conocida en el mundo entero. ¡Qué orgullo! Luego el tiempo y la ignorancia es la que ha pretendido convertir la locura en emblema de estas fiestas, como si todo sobrepasar los límites, lo mismo en la calle, saltando desde la Fuente de la Navarrería, que en la plaza, convirtiendo el sol en un magno botellón ajeno a lo que pase en el ruedo. No sé si esto será o no parte de la fiesta, no quiero ni entrar en ello, pues soy ajeno a todo esto y ni debo, ni me atrevo a juzgar; a través de la tele pocas conclusiones razonadas se pueden obtener. Pero sí que me gustaría detenerme en lo ocurrido en el ruedo, a cargo de los “profesionales” del toro,

Ni tan siquiera me detendré en ese señor que desnudo de medio cuerpo se paseó con un mensaje pintado en el pecho. Por supuesto que no comparto ni su actitud, ni el mensaje, pero bueno, se supone que él y todos los que piensan como él, lo que pretenden es atacar y desprestigiar los toros, queriendo demostrar constantemente las carencias y ataques a la dignidad del toro que ellos creen que se producen durante la corrida. Puede que no sea posible ni discutir con ellos sobre esto del toro, ni por supuesto nos permitirán poner sobre la mesa nuestros argumentos. En el mejor de los caso, siendo muy optimistas, igual se llega al acuerdo de que no habrá acuerdo. Ya es algo. Pero, ¿qué hacemos con los furibundos ataques que llegan desde nuestro lado? O al menos eso pensamos muchos, que algunos que incluso viven del toro, están de nuestro lado. Nada más lejos de la realidad. Seguro que el que más y el que menos ha podido ver una foto de un toro de Garcigrande, lidiado en estos sanfermines de 2015, en el que el animal aparece con un pitón triturado, como si fuera un escobón y con el otro con la vaina sacada, o esa en la que el torero, El Juli, ante el mismo animal, se le ve poniendo caras, como si estuviera enfrentándose al Minotauro del laberinto.

Quizá alguno de los que estén leyendo estas líneas sean capaces de explicar medio decentemente esta imagen, puede que hasta lleguen a encontrar una justificación medio aceptable, pero lo veo difícil; o igual no es tan complicado, porque ya se sabe que hay gente pa’to, incluso los habrá que se escandalicen con la fotito, pero que al tiempo admitan lo de las fundas, pero de lo que no me cabe ninguna duda es de que lo que me cuenten tenga una gota de honradez y honestidad con la Fiesta de los Toros. Pónganse delante de esta imagen y cuéntenme que las fundas son necesarias para evitarle al ganadero pérdidas económicas y que estas no afectan negativamente durante la lidia. O si lo prefieren, explíquenme que este señor que se viste de torero y todos los demás que alimentan esta vergüenza, son grandes figuras del toreo, que son el summun de la tauromaquia y que constituyen la quinta esencia del toreo. Díganmelo. Hasta podemos dejar a un lado lo de los retorcimientos, trucos tramposos, robos de dos tercios de la lidia y alguna cosita más que hacen especialmente indigno este espectáculo. Las orejas benévolas, los triunfalismos, los indultos inexplicables, la falta de casta y todo eso que realmente ataca las bases del toreo, se quedan en nada ante esta vergüenza, la que supone denigrar la imagen del toro de lidia hasta estos límites. Ya ven, señores antitaurinos, les actualizamos su banco de imágenes con fotografías vergonzantes, sin que se tengan que ir a rebuscar a las hemerotecas. Aquí tienen dos de especial valor, donde pueden apreciar en lo que se ha convertido el toro en lo que siempre se ha llamado “la Feria del Toro” y a lo que se dedica uno de los máximos exponentes de la tauromaquia actual.

Me dirán que también ha habido imágenes que dicen todo lo contrario, como las del día de los escolares, Miura o el Conde de la Maza; por supuesto, pero es tanto el daño que provocan las otras, son tantas las facilidades que se le dan a los que no quieren ver esto ni en pintura, que esas pasan casi desapercibidas para el gran público, aunque los aficionados se recreen y se estremezcan contemplando al toro. Habrá muchas cosas que puedan parecer escandalosas en los sanfermimes, seguro, pero ninguna hará tanto daño a la fiesta de los toros, como estas en las que el toro parece un ser maltratado. Sí, sí, den todas las explicaciones que crean convenientes, pero el mal ya está hecho y aunque convenzan a los taurinos, a esos que no llegan a matadores de toros, que simplemente se tienen que conformar con ser profesionales, no conseguirán que a los demás les llegue ningún mensaje positivo. ¡Qué pena! ¿Por esto quieren echar al aficionado? ¿Para cantar estas barbaridades sin complejos quieren callar las voces críticas? Esto se nos va y si nos quedaba alguna duda, ahora ya sabemos que la vergüenza también llegó a Pamplona.

PD.: Y ya si quieren, pueden ponerse de nuevo la montera y dejar de hacer el ridículo con gestos que ustedes mismos se empeñan en vaciar de todo posible significado

(Enrique Martín en su blog: torosgradaseis.blogspot.com.es  Foto: Jesús Diges)