MÁSTER PRESANFERMINERO CLUB TAURINO PAMPLONA. EL TERCIO DE BANDERILLAS.

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Un gran par en la Feria del Toro 2018. Foto: Diario de Navarra

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Querido amigo del Club Taurino de Pamplona, con el Santo y el olor del toro ya en lo alto de la ciudad, te ofrecemos la tercera entrega máster del Club. Esta serie de artículos pretende ilustrar al espectador habitual de la Feria del Toro, no interesado en la tauromaquia como afición, con el fin de que se recree con mayor entendimiento de lo que sucede en el ruedo.

El tercio de banderillas es una fase de la lidia del toro cuya esencia y juicio son invisibles para el público que acude por razones sociales a una plaza de toros. Algunos toreros lo usan para llamar la atención del respetable mediante la espectacularidad en su ejecución, siendo esta práctica merecedora de la indiferencia del aficionado entendido, lo cual tú también vas a entender tras finalizar tu máster.

El fundamento de este tercio es el de servir al toro un tiempo de transición entre el gran castigo que supone la vara con su encuentro final con la muleta. Esta fase se hace bien cuando la cuadrilla es capaz de articular, con mínimos estímulos para el animal, el tiempo adecuado de recuperación física tras el encuentro con el caballo. Existen muchas circunstancias y matices que no te podemos resumir; sí te diremos que los subalternos deben emplearse a fondo tanto con toros bravos que les embistan fieramente, como con toros descastados que desarrollan querencias y sentido.

Ya que el objetivo no es el reducir fuerza al toro ( ello se hace en el tercio de varas) sino de mantenerlo azuzado, el castigo físico al animal debe ser tanto suave como rápido. Las banderillas deben clavarse en la zona posterior del morrillo, donde existe una gran cantidad de grasa y no se produce mayor daño al animal. Asimismo, debe hacerse corretear al toro en su justa medida, para no mermar una capacidad física que ya está disminuida en este tiempo de la lidia. Otro matiz importante es que el toro reciba el menor número de encuentros y de capotazos posible, para no favorecer el sentido de reconocer los bultos y aumentar el peligro para el torero con un toro parado y avisado en la faena final.

Por todo esto que te hemos contado, los toreros que convierten este tercio en un correcalles propio de un festival de recortadores, no consiguen el aprecio del buen aficionado. El buen y sabio público reconoce a los banderilleros que colocan los pares en su sitio en el primer intento, conjugando agilidad y arte en la lidia. Un mérito especial supone conseguir una buena colocación cuando el toro se ha arrancado con dificultad, bien por violencia en la embestida, bien por irregularidad o sentido.

Querido amigo del Club Taurino de Pamplona, has aprobado cum laude una nueva lección y ya conoces la sentencia final: ¡ no molestar al compañero de tendido haciéndose el listo!