Rafael Corbelle habla en “Banderillas Negras”

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Hoy hablamos con un gran torero de plata, Rafael Corbelle. Un torero que pasará a la historia como un gran capotero a las órdenes de los más grandes del toreo. Con la capacidad de ver a los toros con facilidad, lograba dominarles en esas estampas añejas, parando y haciendo romper a unos toros muy diferentes a los de ahora. 
Hablamos con Rafael Corbelle.
 
¿Por qué decide ser torero?
 
Una decisión que tomé con siete años. Soy de Recas, un pueblo de Toledo, y me tiraba la afición. Mi padre era aficionado y con once años maté mi primer becerro. Lo recuerdo como una etapa maravillosa. Era distinto a como es ahora y recuerdo que empecé en pueblos de la zona como Olías, Villaseca…
 
Usted tuvo una carrera destacada como espada, ¿qué faltó para llegar arriba?
 
Los que me apoderaban decían que yo tenía condiciones extraordinarias, pero por cosas de la vida, tras Barcelona y Madrid me salió uno del Pizarral y no lo vi claro. Yo quería ser figura y lo dejé.
 
La plata por el oro con Gregorio Sánchez como culpable
 
Se me cruza el día de mi boda, me lo propuso en la iglesia. Yo había dado una entrada para un camión Pegaso para transportar ladrillos y me dijo que si no me daba vergüenza, que podía ganar mucho dinero como banderillero. Me dio la mano y ese año hice sesenta y dos corridas, entré por la puerta grande.
 
¿Con la palabra de un figurón como Gregorio le bastó para no dar vueltas a la decisión?
 
Era un tio maravilloso, un torerazo clásico y cuando alguien así me dice lo de ser banderillero no le di vuelta alguna. Fue un éxito rotundo empezar con él y un privilegio con más de sesenta corridas por temporada. Yo no sabía banderillear pero pude aprender de la mano de los Pirri.
 
Gregorio es el primero de una lista de figuras del toreo
 
Curro Vázquez, Ángel Teruel, Antonio Ordóñez, Linares, Manzanares, Espartaco, El Soro… han sido cuarenta años toreando con los mejores.
 
¿Con cuál se queda?
 
Me quedo con todos pero si tuviera que decir uno es Palomo Linares, por su altura. Por el concepto de la gente que le rodeaba, por su grandiosidad dentro de la humildad, por el trato que nos daba… Todos han sido buenísimos pero le resalto a él por eso, nos trataba con una gran dignidad.
 
¿Era complicado cambiar de una figura a otra?
 
No. Antonio Ordóñez era un figurón y al retirarse me llamó Palomo que era el que más toreaba. Nunca he cambiado a un torero por otro si no era por aumentar el número de corridas que iba a torear. El cambio se veía con naturalidad y con todos me he llevado muy bien.                                             
¿Cómo trataban a los banderilleros?
 
Era un trato maravilloso, con categoría y respeto. Te decían lo que tenías que hacer en la plaza y fuera de ella te trataban con el máximo respeto.
El otro día, un gran aficionado de Sevilla, me dijo que le sorprendía que ya no hubiera banderilleros de tanta edad como antes.
 
Se ha perdido el romanticismo. El toro es distinto. Para ir a la guerra hacían falta guerrilleros. Los toros salían con muchos cojones y había que pararles, los toreros figuras buscaban a los mejores para esa labor. Ahora el toro ha aflojado, acomete menos, eso genera que vale cualquiera (con todos los respetos). Ahora hay banderilleros sin categoría por la falta de cojones del toro.

Curioso es que se pierdan los banderilleros veteranos ante un toro más “cómodo”

El toro es lo más importante en el toreo. La fiesta es una fiesta de riesgo. El toro que sale ahora no es lo suficientemente peligroso y complicado. Antes, parábamos los banderilleros mejores a los toros de salida. Ahora el toro ha bajado de raza, yo echo de menos la raza del toro de antaño.

Hablemos de su faceta de presidente de la Unión

Estuve muchos años, casi veinte. Estaba considerado figura con Salcedo, Parrita… y nos preocupábamos todos en que si cobrábamos ochenta mil pesetas con Palomo o Manzanares, te pongo un ejemplo, y otros cobraban veinte mil, en bajarnos el caché para que ellos cobraran menos. Nos comprometimos todos a bajar. La Seguridad Social nos bajamos, la directiva y yo, para que otros tuvieran más en la suya. 
Hicimos en ese momento lo que hay que hacer cuando se tiene clase en la vida. Nos sentimos satisfechos y respetados por los empresarios de la época. Había una gran conexión, sinceridad, todo funcionaba de maravilla. Antes, cualquiera no podía ser banderilleros porque hacíamos exámenes. Ahora ves como banderillero a camareros, recortadores…

Esa labor, ¿le conllevó problemas?

A mí me criticó mucha gente. Chopera decía que no fuera tonto, que clasificación libre. Yo quería que mis compañeros, los que no gozaban de mi categoría, que ganaran para vivir.
Mi directiva y yo hemos sido alabados por esta lucha, eso me pone muy ancho.

¿Algo impensable ahora?

Sí, ha cambiado todo. Hay mucho egoísmo y cualquiera es banderillero. No hay seriedad y hemos pasado de los 2500 de mi época a casi 10000.

 
¿Qué le parece la cobertura social del banderillero?

Ahora fenomenal. Cualquiera con 370 corridas se asegura unos 700 euros y si sobrepasa, puede llegar a los 2000.

En su vida profesional usted estuvo presente, con papel destacado, en el parón de la Feria de Abril por la polémica del peto.

Yo estaba a favor de reducir el peto. Salcedo era picador y tenía una cuadra de caballos, no quería. No se puede poner una muralla a un toro. Lo consiguieron ellos, conmigo en contra, y sigue lo mismo. El toro tiene que tener cojones pero no puede pelear contra un muro.

 
¿El túnel existía?

No, lo acotábamos para que no existiera. Les prohibíamos hasta torear. Multado el matador y el banderillero debía decir la verdad. Si decían que el matador les llevaba por el túnel no valía, era culpa suya. Estaba todo supervisado. No es justo cobrar 300 cuando se debe cobrar 700.

Usted dijo “el buen banderillero es el que maneja bien el capote”

Sí porque quita el miedo cuando sale un toro complicado. Antes, como te he dicho, parábamos a los toros de salida pero eso ha cambiado. El exceso de peso y de kilos no vale para nada.

¿Que le pareció a usted que la cuadrilla de Javier Castaño diera la vuelta al ruedo en Madrid?

Fenomenal, son grandes banderilleros. Yo había visto a Vito, Faroles… picadores hacer que la gente saliera feliz en una tarde mala. No quiero que eso se pierda, eso es ser torero. Hay grandísimos banderilleros que pueden hacer que la gente salga feliz cuando la corrida no es buena.

 
¿Cuál es el límite entre el lucimiento del banderillero y el de su matador?

El matador es el jefe, los demás son colaboradores. No podemos nunca pretender sobrepasar el límite. Ellos son figuras y lo son por algo. Nosotros colaboramos pero por encima siempre está el matador.

 
El banderillero, ¿era más valorado por el público antes que ahora?

Se nos ha valorado toda la vida. Una corrida mala, con un buen banderillero o con un picador, puede ser menos mala y la gente salir feliz por ellos. 

Usted siempre tuvo fama de tener muy buen ojo de cara a los toros

A medida que fui adquiriendo experiencia, consejos de Don Pablo Lozano, fui cogiendo conocimientos y acertaba. Las figuras siempre me han considerado y respetado por ello, acertaba. Los banderilleros de antes casi no hablaban, yo sí y me hacían caso.
En Pozoblanco, llegamos diez minutos más tarde de la hora del sorteo porque veníamos de torear de otra plaza. Yo dije que el toro tenía cara de asesino.

Se retiró cuando siempre anunció, a los 55 años, ¿por qué a esa edad?

Por vergüenza torera, me lo tenía propuesto. He sido un grandioso banderillero pero la edad no perdona y si no se podían hacer las cosas de la misma forma que antes, mejor me retiro.

El torero no duda en señalar a Carretero como el mejor ahora dentro de los mejores y a Cigarrón como el toro de su vida. Pasamos a su faceta de apoderado.

 
¿Por qué apoderado?

Me llamó Ortega Cano y me dijo “cómo eres la persona más honesta que he tenido a mi lado, te quiero como mi apoderado”. Ahí empezó todo.

En su labor de presidente de la unión tuvo disputas con los empresarios, ¿cómo se toman su paso a los despachos?

Fenomenal. Siempre me han tratado con categoría.

¿Han cambiado los valores?

Totalmente. Hoy hay un monopolio en el que los apoderados que hemos llevado a figuras están desapareciendo.

¿No queda lugar para independientes?

No, esto no es bueno para los toreros. Deben tener a su lado a personas que les defiendan pero independientes. Yo no he visto en mi vida a una empresa que lleve cinco toreros. Yo estoy con Pérez Mota ahora pero apoderados como Segura se retiran porque no se sienten satisfechos. El torero que funciona acaba buscando empresa.

¿Los toreros son culpables también del monopolio?

Sí, deben pensar en quién defiende sus derechos. Cuando usted tiene la capacidad de ser figura busque a quién le pueda defender mejor sus derechos.

¿Qué opina de la prensa?

Antes era más seria, más defensora de los derechos. Zabala era un ejemplo, o el del País, que denunciaban cosas injustas y hoy está dormida. Los taurinos cometimos errores y la prensa debe denunciar la manipulación.
Deben tener libertad máxima, ser honestos y denunciar las cosas que estén mal en el toreo para rectificar. Es importantísima y quitando a Zabala no existe. Deben denunciar que las figuras hacen carteles, que no dejan paso a los nuevos… Cuando se torean toros afeitados que lo denuncien. Lo he denunciado yo siendo figura. Hay que ser serio y el más importante es el toro, debe salir en puntas.

Lo hacía yendo con las figuras entonces.

Lo he exigido. Lo denunció Bienvenida. Quiero que sea integro en todos los aspectos, no solo para los modestos. Es muy difícil hacer esto pero por eso me he complicado toda la vida. El toro debe ser en puntas, astifino y el que no valga, para su casa. Quiero que no sea una fiesta manipulada. Que los de arriba elija las buenas pero con seriedad Estas cosas hacen que me complique muchas veces.

¿Cree en la Fundación?

Sí, porque defiende lo mismo que yo pero los periodistas deben dar el do pecho para que la fiesta sea respetable.

¿Qué parte corresponde a los taurinos en esta necesidad de cambio?

Debe hacer autocrítica. Se han dejado de dar 700 corridas y no se debe bajar la guardia (nos tienen fritos a impuestos). Tenemos que ayudar e implicarnos rectificando lo que hemos hecho mal y luchar contra los enemigos que tenemos en Ayuntamientos y Podemos. Vamos a ponernos todos de acuerdo y el que quiera fiesta que la pague. No puede ser que haya matadores que paguen.

 
Pero muchas veces empresarios por derecho dicen que no salen las cuentas.

Y tengo que darles la razón. Muchas veces es una barbaridad. En la plaza de primera se puede cobrar el doble pero en los pueblos como Yuncos, Bargas o Añover no se puede porque la gente no entra. Y sin subvención ya… Es imposible así dar toros y por eso hemos bajado 700.

En esas circunstancias o no toros o túnel

El túnel no vale. He sido novillero y me compraba mis capotes, mis muletas y pagaba a mis cuadrillas. No me quedaba nada pero pagaba a todo el mundo. Los impuestos son imposibles de subsanar. Una corrida en Yuncos cuesta 55000 euros y entran 500 personas. Yo hablo con Galindo (UNPBE) y le digo que si hay que cobrar 400 en vez de 800 que lo cobremos pero que nos bajen los impuestos. El túnel no, hace un daño tremendo y el toreo es grandeza.

 
Para acabar, hablemos del toro

No tiene nada que ver a mi época. Es más noble, dócil que nunca y eso no me gusta. No me gusta que sea tan bueno y a veces no hay ni que picarle. La gente paga por ver riesgo y quiere un toro con dos cojones. El toro de 580kg es una barbaridad. En San Isidro de 180 embisten 10 y antes 130. Era mas chico pero con más raza y se lo digo a mis amigos ganaderos. El toro con cojones es el alma de la fiesta y si la gente no pasa miedo, esto no vale para nada.
¿Quién tiene la culpa?

Yo quiero un toro que sea fiero para que esté el que valga. El ganadero ha bajado la guardia, es el toro que exigen las figuras. Antes exigían eran las más bravas como hacían Ángel Teruel o Gregorio. Se medían con esas y así se producía una escabechina de toreros. El que valía, valía.

(Fuente: Alcobendas82 en banderillasnegras.blogspot.com.es  Foto: elalbero.com)
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