SENTIDO Y SENSIBILIDAD

190

Vivimos momentos de clara devaluación táurica, sobre todo, en los propios cimientos de la denominada Fiesta. Los públicos son más erótico-festivos que sabedores de Tauromaquia. Los cementos se llenan tras lo rosa, o las modas, o lo que los voceros llaman figuritas o lo más “in”. Y dejan de lado el resto.

Y aparecen “sabiondos” por doquier, que se les nota porque solo chillan su corta verborrea, y a veces, en cuanto se pasan de su estrecho límite, dejan al descubierto su preclara ignorancia.

Y ayer, un día más, en la primera plaza del mundo vimos cómo el cemento era patente porque no había “clá”. Es que se trataba de una novillada. Y aparecen los listos, que se meten con los chavales porque desconocen de qué va esto, y saben cuatro normas y pretender aplicarlas “a grito pelao”, como si les fuere la vida en ello. Chavales que van a por todas, y que se la juegan, y que se merecen el máximo respeto.

Y encima, cuando caen dos al hule, y ocurre que un muchacho se tiene que hacer cargo de los seis animalicos, lo que impera es el sentido y la sensibilidad. Y el aficionado, al que siguió parte del público lo vió. Pero ahí se terminó todo.

Por un lado, aficionados recalcitrantes que se ponen a medir dedo arriba, dedo abajo si hay que recompensar con oreja el trabajo, y niegan la mayor y atropellan la emoción del rito hablando de códigos y artículos que ni han leído. Por otro lado, sale el de casi siempre, el policía. Ese comisario cuenta pañuelos, quita sueños, que adolece totalmente de sensibilidad, y falta al sentido. Al común y al resto.

Y desde mi humilde palabra, quiero agradecer ese esfuerzo, esa lucha contra la tarde que le iba cayendo encima, en la primera plaza del mundo, donde las novilladas son de mayor trapío que la mayoría de corridas de Andalucía, por un decir. Ayer Paquito Espada fue el héroe de la tragedia. Se impuso a todo en el rito, salvo al ingrato madero y a los voceros, que insisto, adolecen de sentido y sensibilidad.

 

Patxi Arrizabalaga

 

foto portada: Alvaro Marco