Triunfalismo vergonzoso

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Está claro el por qué El Juli exigió que la corrida no fuera transmitida en España, quedaría desnudado. Pues desnudado quedó y es que no hay manera de tapar su desvergüenza, su mentira, su avaricia, su destoreo; ¡ya basta!

Por Francisco Jara

Ayer quedó claro que el anticristo del toreo sigue con su triunfalismo vergonzoso. Es que el anticristo, según San Juan, aparece en el Apocalipsis siendo una figura opuesta a Jesús. Bien, pues eso es Julián López en el sagrado rito del toreo. Pero así como el anticristo se convierte para engañar y hacer el mal y toma varias formas, Julián ha tomado la forma de “torero”.

Se anunció un mano a mano entre El Juli y El Payo con toros de Don Fernando de la Mora, cuyo hierro ha dado el juego esperado. Sosos, bobos, mansos. Sólo el 4º empujó fuerte en el caballo. De trapío mejor ni hablar, sabiendo que Julián estaba en el cartel, novillotoros por dónde se le busque, solo el 7º (bis) se salva un poco. Tres pitados y uno devuelto (6º).

Y mire usted que no era necesario voltear a ver la tablilla que indicó que algunos de ellos apenas llegaban recién cumplidos los cuatro años reglamentarios. También está claro el por qué Julian exigió que la corrida no fuera transmitida en España, quedaría desnudado. Pues desnudado quedó y es que no hay manera de tapar su desvergüenza, su mentira, su avaricia, su destoreo; ¡ya basta!

Su primero de nombre “Gracias Dr. Rubio” con 490 kilos demostró desde su salida su poca fuerza, esa poca fuerza que tanto le gusta a Julián. Lanceó por verónicas, simuló por chicuelinas con el compás abierto; con la muleta realizó un toreo encorvado echando al toro tan lejos como podía. Dos pinchazos ejecutando su “julipie” y una entera. Palmas.

“Ser de luz” (así muchos ven a El Juli) con 514 kilos en los lomos, otro débil de Fernando de la Mora, poco y nada con el capote, con la muleta inicia con cinco ayudados por alto a pies juntos para después hacer de las suyas: mandando con el pico y retrasando la pierna de salida. Prueba por el izquierdo sin acoplarse para tirarse nuevamente con su incomparable “julipie”. Se retira al burladero con una mirada retadora para intimidar al tipo que se encuentra en el palco de la autoridad para obtener inmerecidamente dos orejas. Se escuchan leves protestas que le entran a Julián por una oreja y le salen por otra. El mal ya estaba hecho.

Su tercero de nombre “Caporal” de 494 kilos ha sido un bobo de esos que él sueña y que tiene un excelente veedor para encontrarlos. Con capote instrumentó algunas chicuelinas de manos bajas; ya con la muleta en un principio le costó pero después acortó la distancia para pegarle más de cincuenta trapazos al pobre toro que pedía la muerte ante tal suplicio. Pinchazo y un poco más de media espada para escuchar la ovación y dar una vuelta al ruedo.

Octavio García “El Payo” tenía ante él una oportunidad de oro para demostrar que podía afianzarse y pelear por un sitio de privilegio en nuestra baraja, pero cuándo es no, es no. A su primero que llevó por nombre “Buena Estrella ” y que fue pitado desde su salida, toreó a la verónica y remató gustándose con una media, pero el público ya estaba molesto y con justificada razón, lo que yo no justifico es que a ninguno de Julián lo hayan pitado. ¿Conocedores o villamelones? Sin dudarlo, lo segundo. Con la muleta inicia en los medios con un cambiado por la espalda y en el tercero el animal se lo echa a los lomos sin consecuencias. Una tanda por el derecho y una por el izquierdo sin llegar al tendido. Se tira a matar y pincha sin soltar. En su segundo intento, media suficiente para hacer doblar a su enemigo. Silencio.

“Amor Flamenco” fue su segundo, con 517 kilos, estrecho de sienes y vuelto de cornamenta. Es el que mejor ha ido al caballo, empujó fuerte a Efrén Acosta pero fue picado muy trasero. Inicia con la muleta en el centro del ruedo de rodillas tratando de entusiasmar a los asistentes. El toro se arranca con cierta boyantía y le pega cuatro derechazos y un cambio de mano para ponerse en pie. Sigue por el derecho con una tanda más y un vistoso desdén mirando al tendio. Fue todo, el toro se quedó corto y la faena se vino abajo. Se tiró con mucha verdad y dejó una entera delantera que le valieron para cortar un apéndice.

El cierra plaza “Amor Puro” con 483 kilos también fue pitado pero en esta ocasión el juez lo echó para los corrales, demostrando una vez más que se contradice. Primero lo aprueba y después lo devuelve. En su lugar salió “Dionisio”, berrendo alunarado con 480 kilos, y si cabe la expresión, el mejor presentado del encierro, aunque dejémoslo en justo de trapío. Lo picaron de más y mal, corrigiendo y abriendo dos boquetes que al final han lastimado al toro. Con el capote lo intentó sin resultados, y en muleta el toro se defendía atacando, provocando en El Payo cierta desconfianza. Un pinchazo, media y cuatro golpes de descabello. Se escuchó un aviso y se fue entre el silencio.

Así terminó la tercera de temporada, quizá presagiando lo que puede ser el 31 de enero, con tres de esta misma dehesa para José Tomás y Joselito Adame. Por eso mismo urgía sacar a la venta los boletos por parte de la empresa. Y no me vayan a salir que en esa corrida veremos toros distintos porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.
México DF (México). Domingo 8 de noviembre de 2015. Toros de Fernando de la Mora para El Juli: palmas, dos orejas y vuelta al ruedo. El Payo: silencio, oreja y silencio tras aviso. Entrada: Unos 28.000 espectadores.

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