Triunfalismo y A CALLAR !

223

Esta temporada de 2015 está camino de ser una nefasta campaña. Han fallado muchas cosas. En primer lugar el Toro. Desgraciadamente se ha bajado considerablemente el trapío de los toros, perdiendo la seriedad que muchas plazas, inclusive de primera categoría, habían adquirido por la seriedad de sus encierros. Ha vuelto con más fuerza el fraude de la manipulación, pues estamos cansados de presenciar Toros sospechosos de pitones y en muchos casos AFEITADOS. ¿Quién protesta y lo denuncia? Tan sólo los que pagamos, los aficionados, la autoridad calla, la prensa a tragar y la crítica inexistente mirando hacia otro lado. Si el trapío y la seriedad es importante para un Toro no lo es menos su condición de fuerza y casta, prácticamente desaparecidas de la cabaña brava gracias a los ganaderos comerciales que crían sus “productos” para el beneplácito de los toreros. Aún quedan gotas de esperanza como la corrida de Saltillo que presenciamos hace unos días en Las Ventas. Donde hubo casta y bravura. Deseamos que lidie en San Isidro y haya codazos entre los primeros del escalafón para anunciarse con ella, la emoción está garantizada. Los aficionados hemos llegado a un punto en el cual nos estamos acostumbrando a oír a las figuritas manifestarse con que el único encaste predilecto para realizar el toreo actual es el Domecq, pero no les sirve cualquier ganadería de Domecq, sino el que sus veedores eligen a su antojo: el comodito de cara, el bajito y “bien hecho” y de las ganaderías que tengan en su sangre la nobleza como seña de identidad.

Sigue y cada vez con más fuerza la corriente Triunfalista que toreros, empresarios, apoderados y ciertos presidentes quieren imponer como solución a esta cada vez más dolorida Fiesta. Mal camino. Parece ser que sólo interesa que el espada de turno corte orejas sin importar cómo ha estado y ¡cómo ha matado! Los de luces cada vez aceptan menos las críticas o broncas y cuando algún aficionado recrimina la actitud o las formas de torear de algún torero, algunos se molestan y se encaran con la afición, con el que paga, como el caso de Finito de Córdoba, Perera, Morante y alguno más. Los aficionados como casi siempre solos y la crítica a callar. Otra cuestión es el indulto. En cualquier plaza, un animal noble, sin fuerza, bobo o manso que aguante un sinfín de muletazos está muy cerca de perdonársele la vida; y si no que se lo pregunten a Daniel Ruiz, ganadero del último toro indultado en Albacete, Cortesano, mal presentado, al que en el primer tercio el varilarguero ni le dio un sólo picotazo y salió suelto en cuanto sintió el hierro por lo que cambiaron de tercio y así hasta la muleta donde el animal “colaboró” a la faena del despegado Juli y todo terminó en indulto, orejas y rabo. ¿Eso es divertirse? ¿Esa es la fiesta que queremos?

Estamos cansados de ver cómo la tarta se la comen sólo unos pocos; excepto a López Simón que le han abierto más las puertas, los carteles los componen en la mayoría de las ferias los mismos toreros de siempre, y cuando hay duda de alguna sustitución aparece el tapado para solucionarlo. Me refiero al Sr. Matilla que nunca da la cara y hace y deshace a su antojo tanto en el campo ganadero, más en Salamanca, como con sus poderdantes, entre ellos a El Fandi y a Padilla. Dos toreros del montón que feria tras feria y año tras año siguen y ocupan puestos que deberían dejar a gente con proyección. Y si nombramos dos toreros que torean en exceso sin haber conseguido mérito en el ruedo para ello, también tenemos el caso inverso. Por citar a otros dos espadas, Morenito de Aranda y Rafaelillo. Ambos tratados injustamente por las empresas y por los “profesionales activos” de este negocio. El primero de ellos porque artísticamente hizo la mejor faena en pureza y verdad de la temporada en Las Ventas el 2 de mayo y el segundo porque esta temporada ha realizado dos hazañas grandes en la Tauromaquia: tanto en Madrid como en Valencia, torear y emocionar con dos faenas a los toros de Miura. ¿Han tenido recompensa en los contratos…?

¿Sobra la afición? ¿Nos debemos callar? Actualmente en cada plaza existen menos aficionados integristas, exigentes y rigurosos pero para personajes “presuntamente indecentes” como Simón Casas, sí sobramos pues así lo manifestó hace unos meses: “Hay que acabar con 20 ó 25 integristas que joden el espectáculo a los 20.000”. ¡Y se quedó tan fresco! Así se arreglarían los males de la fiesta, con un público palmero y agradecido que no valore la integridad del Toro, no de importancia a la prácticamente desaparecida suerte de varas ni juzgue a los toreros durante la lidia; da igual la colocación de la espada en la suerte suprema, pero que sí esté dispuesto a sacar el moquero blanco efusivamente las veces necesarias. Mal vamos. Pero la afición no nos vamos a callar, seguiremos como dice el nombre de este boletín, La Voz de la Afición, alzándola cada vez más para reivindicar y para exigir que se mantenga la Fiesta Verdadera, la de la emoción. Sin ella no tiene justificación su pervivencia.

Roberto García Yuste,  Presidente de la Asociación El Toro de Madrid en el Boletín Nº47 de Octubre de 2015  (www.eltoro.org)

(Foto: elmundo.es)